Cero patatero


Un tuitero comentó hace unos días en la red X cómo era el final de curso escolar en los años 80. Llegabas a casa con tu boletín de notas con notables, aprobados, algún suficiente e incluso algún que otro sobresaliente (en gimnasia), se lo enseñabas a tu madre, y te respondía: “Muy bien, hijo. Cuando salgas a la calle, baja la basura”. Ahora no hay fin de curso sin graduación ni viaje allende los mares. La palma se la lleva la Selectividad, el santo grial de la educación. Un grupo de madres y padres ha montado la de Dios es Cristo porque a sus vástagos les han puesto un cero en el examen de euskera de la PAU. Antes, si sacabas un cero patatero te llevabas una buena bronca de tus padres. Al profesor se le tenía un respeto y a su labor como educador, también. Ahora, padres y madres salen a la calle en protesta por los roscos que han sacado sus hijos y cargan contra los profesores, los evaluadores y la universidad pública. Insólito. La sobreprotección paternal llevada a la máxima expresión. No hablamos de niños de 8 años sino de chavales de 18. Y, de fondo, el euskera. Porque no es casual que las protestas se hayan dirigido hacia las notas en el examen de euskera y no hacia el de matemáticas, que fue precisamente uno de los más difíciles de la PAU. Una diana fácil el euskera. Será que el euskera les tiene manía. 

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