Crueles
Los hermanos Ricardo y Fernando Alonso, propietarios de la empresa Urbagestión, han enviado en los últimos meses advertencias a los medios de comunicación para que no usen el término “fondo buitre” cuando se refieran a su compañía. Así que desde esta esquina del periódico no les llamaremos buitres. Usureros y avariciosos son un rato. Y de dignidad andan escasos. En realidad, su empresa no es un fondo buitre al uso aunque se comporta como los grandes fondos buitres. Adquiere una propiedad, presiona a los inquilinos, pone unos precios de alquiler prohibitivos y, cuando ya ha logrado su objetivo de expulsarlos, saca la vivienda a la venta para que se la compre gente con posibles. Ha sucedido esta semana en Madrid, pero ocurre a diario en cualquier ciudad. En este mismo barrio desde el que escribo, en Benta Berri, decenas de vecinos viven con el temor a perder las viviendas de alquiler protegido en las que residen, algunos desde finales de los 90. Y no hablamos de rentas antiguas. Un fondo...