Y Matarazzo sin mantear
Ya hemos contado alguna vez en esta esquina del periódico que la relación de los medios de comunicación y los aficionados con los clubes y los futbolistas era más sana y natural en los 80, 90 y principios de este siglo. Los entrenamientos, salvo contadas excepciones, eran abiertos al público y el contacto entre periodistas y jugadores era diario. Al principio no había ni salas de prensa, así que abordabas al Kodro de turno cuando salía del vestuario de las instalaciones de Zubieta y se dirigía a su coche. Contestaba a unas cuantas preguntas o le cogías en un aparte para pedirle una entrevista para otro día. Aquello pasó a mejor vida cuando desde los clubes se restringió el contacto directo entre jugadores e informadores. Esas limitaciones han ido creciendo con el paso de los años y hoy el control que ejercen no es ya que sea absoluto, sino que han convertido sus departamentos de prensa en un medio de comunicación más. Frente a semejantes corsés, de cuando en cuando surgen tipos como Ma...