lunes, 6 de octubre de 2008

Entrevistas

Con cierta frecuencia se nos acusa a los periodistas de ser unos mingafrías (Javier Clemente, dixit) en el género de las entrevistas. Dicen los críticos que los plumillas abusamos de los cuestionarios pastelones, que no aportamos un gramo de acidez a las preguntas y que repetimos topicazos. Dicen también que las entrevistas más previsibles (por llamarlas de alguna manera) se realizan en Deportes y mayormente a los futbolistas. Como todo en la vida, conviene no generalizar y leer la letra pequeña. A diario se publican entrevistas de lo más sabrosas. Todo depende de la habilidad del entrevistador y del juego que ofrezca el entrevistado. Basten dos muestras de esta misma semana. La primera se publicó el martes en la contraportada de La Vanguardia, un espacio que dignifica las entrevistas como pocos. La protagonista era Eliette Abécassis, profesora de Filosofía y autora de éxito en Francia. Entre varias buenas respuestas, da una contundente: "La industria de la moda (...) y todas sus revistas han logrado durante décadas hacer sentir a la mujer culpable de ser lo que es: de tener saludables ¡y bellas! reservas calóricas". Y ese mismo día, El País publicaba una muy interesante entrevista a Robe Iniesta, líder de Extremoduro. A preguntas del periodista sobre si probó algún truco para vencer las dificultades que ha tenido en los últimos años para componer, el cantante soltaba una de esas perlas que te permiten arrancar una sonrisa: "Un colega me dijo que me pintara un huevo de cada color, que a él le funcionaba.Y estuve a punto de hacerlo, pero tuvo un ataque de serenidad y lo rechacé".

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