viernes, 29 de mayo de 2015

Autocrítica

"El hombre que ha cometido un error y no lo corrige, comete otro error mayor". Confucio dixit. No es frecuente que un político haga autocrítica y reconozca que la estrategia ha sido equivocada. Sorprenden, por inusuales, las palabras de Hasier Arraiz, que el martes admitía que la gestión de EH Bildu en las instituciones que ha gobernado en Gipuzkoa no ha sido del todo adecuada. "No se puede hacer el cambio político si la gente entiende que nos despegamos de ellos, que vamos demasiado rápido", dijo en un gesto de fair play. En un mundo político en el que cada día te desayunas con mourinhistas como Yolanda Barcina y Esperanza Aguirre, la autocrítica es un sano ejercicio. No diremos que Arraiz es guardiolista y mea colonia, pero ha sabido reconocer los errores de la coalición y no ha recurrido a la clásica excusa de culpar al empedrado o insultar al electorado. Aprender de los errores es seguramente la receta más apropiada para no volver a cometerlos. Aseguran los politólogos que parte del éxito del PNV se debe a lo que aprendió durante sus tres años largos en la bancada de la oposición cuando los socialistas gobernaban desde Ajuria Enea. Vamos, que hizo una saludable autocrítica hasta dar con la estrategia correcta que le ha llevado a gobernar de nuevo las principales instituciones.

viernes, 22 de mayo de 2015

La campaña (y IV)

el periodista deportivo Tomás Guasch acuñó hace ya unos años el término Cagómetro para referirse, por decirlo finamente, a clubes, dirigentes o futbolistas que, llegado el momento de dar el callo, se descomponían ante una situación delicada. Si el Barça encabezaba la Liga pero le apretaba el Madrid y se olía que podía perder el liderato, Guasch medía los cagaherzios entre jugadores, técnicos, directivos y aficionados blaugranas. Aplicado el susodicho aparato a la política, la comunidad y el partido que mejor reflejan el miedo a perder el poder son Navarra y UPN, que no son lo mismo aunque a veces lo parezca. El Cagómetro está que se sale en las filas de los conservadores forales. No hay más que echar un vistazo a la prensa afín para comprobarlo (Un inciso. Jaime Ignacio del Burgo debe ser la única persona en el mundo que en sus artículos usa el término euskalherríaco). Después de 19 años de ordeno y mando, el cambio de gobierno es posible aunque sea una tarea propia de jeroglífico acertar qué sigla o siglas gobernarán la tierra de la diversidad los próximos cuatro años. El barcinato llega a su fin (ya veremos si también la etapa de UPN en el Gobierno) y se nota, se siente, el nerviosismo. Ha aflorado tanta mierda bajo las alfombras del Palacio Foral que ya no sirve de parapeto el socorrido “que vienen los vascos”.

sábado, 16 de mayo de 2015

La campaña (III)

Andan los partidos políticos disfrutando durante dos semanas de sus días de vinos y rosas, en pleno frenesí de mítines, paseos, visitas a empresas, reparto de rosas y demás menesteres propios de una campaña electoral. Son jornadas de cálculos, de hacer las cuentas de la lechera, de cuántos junteros o concejales saldrán de las urnas. Si se peca por defecto, a un miembro de la lista que va de relleno le cae un caramelo envenenado. Si, por el contrario, se peca por exceso, te llevas un chasco. Chasco rima con Gasco, protagonista hace cuatro años de una pirueta digna del Circo del Sol. El hoy candidato a alcalde de Donostia figuraba entonces en el décimo puesto de la lista que encabezaba Odón Elorza. El PSE tenía once concejales, así que pensaron aquello de repetir o superar el resultado de 2007. Pero hete aquí que lograron siete ediles. No había hueco para Gasco, así que, en un triple salto mortal con tirabuzón, renunciaron varios compañeros para que el portavoz de los socialistas no se quedara sin silla en Ijentea. Por el contrario, Miguel Buen, Txarli Prieto y José Antonio Pastor, candidatos a diputado general en Gipuzkoa, Araba y Bizkaia, respectivamente, salieron elegidos pero no llegaron a tomar posesión de su cargo. Cálculos no previstos del partido se llama.

jueves, 14 de mayo de 2015

La campaña (II)

cuando, enrolado como becario en una redacción, te enfrentas por primera vez a un texto, uno de tus mayores quebraderos de cabeza es dar con el titular preciso. Aquello de resumir la noticia en pocas palabras para que el lector la entienda a primera vista. Complicada labor, más si el sujeto de la noticia es una persona y tiene un apellido extenso en sílabas y consonantes. No te digo nada si te ubican en la sección de Cultura y un día te encargan una información sobre un artista de nombre Manu y de apellido Muniategiandikoetxea. Como bien saben los redactores de Cultura, no hay titular sobre el pintor de Bergara que quepa a una columna. Necesitas dos como mínimo para articular un titular en condiciones. En Deportes no se suelen andar con chiquitas. Craioveanu es Gica, Iñigo Martínez es Iñigo, Cristiano Ronaldo es CR7 (horror de nombre), y Joaquim Rodríguez es Purito. En las páginas de Deportes se pueden permitir licencias que los libros de estilo no admiten en otras secciones. Así que locos nos tienen los Olano, Xabier y Markel, uno de Bildu y el otro del PNV, porque cada vez que hay que poner un titular, se añade el nombre de pila de cada uno. Será cuestión de llamarlos como a los árbitros, con dos apellidos: Olano Jauregi y Olano Arrese. El problema es que no caben los dos en el titular.

jueves, 7 de mayo de 2015

La campaña (I)

ya lo dice el maquiavélico Frank Underwood en la excelente serie House of cards: “Ningún político se resiste a hacer promesas que no podrá cumplir”. Pasen y vean. Si la precampaña les ha sabido a poco, llega ahora la campaña, que es lo mismo pero con más parafernalia, más palabrería y más sonrisas, aunque afortunadamente con fecha de caducidad: el viernes 22 de mayo. Es como la pretemporada y la temporada. Luego queda ese día suelto, tontorrón y anquilosado que llaman jornada de reflexión -como si fuéramos todos a estar pensando durante 24 horas a quién vamos a votar- en la que descubrimos que en su tiempo libre -oh my god- los candidatos van al monte, hacen las compras con su pareja o pasean. La campaña es el tiempo del puedo prometer y prometo. En el hit parade de las promesas, hay una por la que sienten predilección nuestros políticos locales: la regeneración de la bahía de Pasaia. No hay campaña que se precie en la que uno o más candidatos no se desplacen a la bahía para ofrecer los discursos de rigor y hacerse las fotos embarcados en una motora. En los siguientes cuatro años no son capaces de ponerse de acuerdo y lograr consensos (palabra que se gasta mucho estos días), pero que no sea por anunciar una promesa que no cumplirán.