lunes, 25 de marzo de 2013

Coge el dinero y corre

Usted es un ciudadano chipriota que paga religiosamente sus impuestos porque ya se sabe que Hacienda somos todos, abona todas las tasas habidas y por haber a su Ayuntamiento, no se salta la ley ni para esquivar una multa de OTA y administra su sueldo y los ingresos familiares sin que el agua le llegue al cuello. Como es un buen autogestor, hace años que, por si vienen mal dadas, decidió guardar en el banco pequeñas cantidades de dinero. Lo que viene a ser ahorrar de toda la vida. Pero hete aquí que las entidades financieras que conservan tu capital han entrado en bancarrota por gestionar mal tus dineros y necesitan 10.000 millones de euros. Y hete aquí que la UE, en un alarde de imaginación, decide que más de la mitad de ese rescate se pague imponiendo un nuevo impuesto a los pequeños ahorradores, es decir, a aquellos que tienen depósitos de menos de 100.000 euros. A eso en mi pueblo se le llama robar. La credibilidad de los dirigentes de la UE está por los suelos. En 2008 aseguraron que, ya se hundiera Francia o cayera el Deutsche Bank, todos los depósitos de menos de 100.000 euros estaban garantizados. Ahora se demuestra que no. Ya no sabemos si nuestros duros están mejor en la caja fuerte del banco o bajo el colchón. Después de escuchar al ministro De Guindos – “Los ahorros de los españoles son sagrados”– todo lo que ya está mal puede empeorar. ¿Será verdad esa leyenda urbana que dice que desde hace tiempo hay guipuzcoanos que han decidido sacar sus ahorros del banco de toda la vida para llevarlos en coche hasta Alemania y ponerlos a buen recaudo?

viernes, 22 de marzo de 2013

La Korrika del PP

el barullo político y económico provoca que situaciones que hace unos años hubieran ocupado la foto de portada de cualquier periódico vasco pasen ahora casi desapercibidas. Lo comentaba ayer Maddalen Iriarte en la última página de este diario: parlamentarios del PNV, EH Bildu, PSE y PP acompañaron el martes pasado a la presidenta del Parlamento Vasco, Bakartxo Tejeria, que portó el testigo de la Korrika a su paso por Gasteiz. Digo yo que faltaba Gorka Maneiro, entretenido como está en fiscalizar las subvenciones que los presupuestos del Gobierno Vasco prevén destinar a las "ikastolas de Francia". He escrito bien el PP, porque en las imágenes se puede ver trotando (la Korrika se corre a trote, para sufrir ya están las carreras) a Carmelo Barrio, enfundado en un chándal y tocado con una gorra, y a Laura Garrido junto a representantes de otros partidos. El acto más popular de cuantos organiza AEK era material inflamable hasta hace nada. Asunto para la polémica, ya fuera por una subvención de una institución, por la presencia de símbolos ofensivos para parte de la ciudadanía o por lo que fuera. Hoy la Korrika concita adhesiones como las del PP o el PSE, que por primera vez ha comprado un kilómetro. Paso a paso, ttipi-ttapa, como repiten una y otra vez desde la megafonía durante la marcha, se van dando avances hacia la normalización. Dicen que los grandes retos se consiguen con pequeños pasos. El gran reto está por llegar, así que bienvenidos sean los pequeños pasos.

viernes, 15 de marzo de 2013

Pues ya estamos todos

pUES ya estamos todos. El Madrí y el Barça en cuartos de la Champions, su excelencia don Francisco en los aposentos del Vaticano y Xi Jinping en el trono chino mundial. Café, copa de sol y sombra, y puro. Esto no lo supera ni la Semana Fantástica de El Corte Inglés. "¿Parece majo, no?", me preguntó mi contraria a esas horas en las que siempre te pillan en un renuncio. "Está hecho un chaval", le dije. "Vive solo con un pulmón, señal de que ha fumado a escondidas. Y no es de River. Es cuervo, de San Lorenzo". Aturdido estoy todavía con el eco del mayor espectáculo de suspense de los últimos tiempos. Domina bien el Vaticano lo del marketing y la repercusión mediática. 2.000 años les contemplan y les avalan. Hoy todos ustedes conocen la obra, vida y milagros de ese señor del que hace tres cuartos de hora lo desconocíamos todo. Para eso estamos los medios. Para contarles hasta el último (que no íntimo) detalle del elegido en un alarde y derroche de medios y esfuerzos que no sé yo si es un tanto desproporcionado. Que, como leí el otro día, hay radios que esta semana se parecen más a Radio María que a una emisora convencional. Así que ya tenemos Papa. Algún pariente vasco ya le encontraremos. Alguna tía monja o así. Al tiempo. Menudos somos para eso. Yo iba con Rouco, pero no tuvo a bien presentarse. Es que a mí ese tono de voz de ultratumba de Rouco me tiene encandilado. Cuando lo oyes, acojona. Mientras escribo estas líneas, escucho a un tipo en la radio que dice que "ustedes, los periodistas, tienen que hablar más con el Espíritu Santo". Alabado sea el Señor. Amén.

viernes, 8 de marzo de 2013

PJA

Tomo prestada una frase que @pgabilond ha escrito esta semana en Twitter para tirar del hilo. A estas alturas del viernes, supongo que se habrán dado cuenta de que llevamos varios días sin Papa y sin rey y no ha pasado nada. La Tierra sigue girando alrededor de su eje como si nada. En realidad, podríamos vivir y sobrevivir sin Papa, sin rey, sin presidente, sin lehendakari, sin diputado general, sin alcalde y, si me apuran, sin casi nada. Salvo el oxígeno que necesitamos para respirar y la Real, el resto es prescindible. Por supuesto, en la categoría de elementos accesorios incluyo a los periodistas, sobre todo después de repasar el reciente Barómetro de Opinión del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Según esta encuesta, elaborada sobre 16 profesiones representativas de la sociedad, los plumillas somos los peor valorados. Tenemos el dudoso honor de encabezar un cuadro de honor en el que también figuran los jueces en la segunda posición y los abogados en la tercera. Hemos pasado de las célebres tres P (Prostitutas, Policías y Periodistas) al PJA (Periodistas, Jueces y Abogados). En una escala de 0 a 100 puntos, los periodistas obtenemos 59,09 puntos, a más de 20 puntos de los líderes, los médicos. En un momento en el que ejercer esta profesión es más necesario y más difícil que nunca para denunciar todo tipo de abusos de los poderes públicos y privados, hemos alcanzado nuestra más baja cota. Algo debemos estar haciendo mal cuando la sociedad tiene semejante percepción de nuestra labor.

viernes, 1 de marzo de 2013

Carne de caballo


Soy alérgico a la carne de caballo y hace dos semanas me zampé una ración de albóndigas en el restaurante de una multinacional sueca del mueble cuyo nombre no recuerdo. Lo digo así, de sopetón, y fuera bromas, por si acaso no vivo para contarlo. Sé desde hace más de 30 años que mi estómago no tolera las delicias que ofrecen los equinos. Cuando por aquí escaseaban los dentistas, más de uno cruzábamos la muga para arreglarnos los piños en Iparralde. En mi caso, visité decenas de veces (y no exagero) el potro de torturas de monsieur Poulou. El viaje consistía en desplazarme a la consulta de Ziburu, esperar media horita, ver cómo me apretaban el dichoso aparato de la boca y vuelta a casa como copiloto de mi santa madre, que hizo un tratado de cómo conducir sorteando semana tras semana las retorcidas curvas de Ibardin. En unas de esas idas y venidas descubrimos un puesto ambulante de venta de carne de caballo frente al portal del dentista. Semejante manjar debió sentarme como mil demonios porque al cabo de unos días se me llenó el cuerpo de granos. El médico lo tuvo claro tras hacer un repaso a la ingesta de alimentos de esos últimos días: "Es alérgico a la carne de caballo". A otro familiar se le puso la cara como un globo, así que lo nuestro con la carne de caballo como que no pudo ser. No he vuelto a saber más de estas exquisiteces hasta hace unas semanas, cuando se ha descubierto que algunas empresas dan gato (caballo) por liebre (vacuno). Será cuestión de probar y ver si la alergia sigue vigente.