viernes, 27 de diciembre de 2013

Croquetas

El 24 de diciembre de 1993 sufrí un tremendo empacho con las croquetas de la tía Mari Carmen en Mendiondo. Lo recuerdo bien porque era Nochebuena (perdón por la broma). Aquello fue una ingesta masiva hasta hartar. Una tras otra y, entre medias, una ostra. Veinte años después, creo que me sentaron mal las de bacalao. Afortunadamente, con las croquetas no pasó lo mismo que con el pacharán. Si de joven agarras tu primer ciclón a pacharanes, ya no lo pruebas más en tu vida. Si hace falta te pasas al Licor 43. Aborreces el pacharán. Con las croquetas no, sobre todo si las elaboran en Hamaiketako o la otra Mari Carmen, que debería patentar las cuadraditas. El caso es que desde aquel empacho afronto la sucesión de comidas y cenas de estos días con cierta prevención. Y aunque está comprobado que no sirve para nada, antes de una comilona quemo grasa para hacer sitio en el estómago a las toneladas de calorías que van a entrar en forma de langostinos, caracoles, cordero, pescado, licores varios, roscos, mazapanes, turrones y polvorones. Ya digo que no está científicamente comprobado, pero tampoco está comprobado que poner una cucharilla en una botella de cava sin terminar sirva para algo, y todos lo hacemos. O lo de servir unos polvorones que siguen ahí, sin probar y en el mismo plato, siete meses después, en sanfermines. Recuerdan a los caramelillos que adornan la opila que, una vez devorado el bizcocho, se quedan en el cartón hasta los sanmarciales, fecha también propicia para los empachos. Sean buenos. Y disfruten lo que puedan o les dejen en 2014.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Elogio de la sencillez

DOS DÉCADAS DESPUÉS DE SU PRIMERA CUMBRE EN EL HIMALAYA, ALBERTO IÑURRATEGI SIGUE FIEL A UN ESTILO PORPIO DE INTERPRETAR EL MONTAÑISMO.


Dos décadas y varias decenas de expediciones después, Alberto Iñurrategi (Aretxabaleta, 1968) es el mismo tipo tímido y sencillo que, formando cordada con su hermano Félix, en 1990 culminó con éxito su primera cima en el Himalaya: el Pumori, un sietemil satélite del Everest. Hoy, encumbrado en la elite del alpinismo mundial, el montañero guipuzcoano exhibe a sus 45 años una forma física envidiable, cincelada con entrenamientos en los que alterna las salidas al monte, el esquí, las series, la carrera continua, la escalada, las travesías en bicicleta y el gimnasio.
Su afilado rostro habla por sí solo de un profesional que disfruta de su pasión alejado del mundanal ruido. No esperen hallarle en un reality show, ni en platós de televisión ni en las redes sociales. Cuando no se encuentra en casa, al abrigo de su mujer y sus dos hijos de 6 y 8 años, se pierde por el monte. Así que no se extrañen si cualquier día se topan con él esquiando en las faldas de la sierra de la Demanda, bajando del Udalaitz o caminando por el valle de Arán.
Precisamente, el enclave más occidental de Catalunya, a donde acude con frecuencia para entrenar o disfrutar con la familia, es el lugar elegido por Ternua, la marca que le equipa desde hace 21 años, para presentar su premiada chaqueta Jannu. Al filo de las once de la noche, en una sala abarrotada de público, Iñurrategi ofrece la conferencia Elogio del fracaso sin más atrezzo que un ordenador que muestra fotos de sus últimas expediciones y su habitual verbo pausado y reflexivo. El alpinista va desgranando cada viaje, cada montaña, cada peripecia vital, que intercala con frases llenas de sentido: "No siempre consigues lo que quieres, pero si lo intentas a veces descubres lo que necesitas", "El éxito nos gusta a todos, pero el fracaso no es algo negativo", "El alpinismo está contaminado por la idolatría del triunfo. No importa el cómo, solo acumular cumbres". Hay una idea común que preside tanto su exposición como la entrevista coral que ha ofrecido unas horas a un grupo de periodistas: tan importante como el objetivo que se escoge es el camino que se traza, el estilo, el modo con el que se encara una montaña. Iñurrategi reflexiona sobre sus últimas actividades y avanza alguno de sus planes.

LAS CORDADAS
El espíritu perdido
En tiempos en los que impera el individualismo, Iñurrategi aboga por recuperar el espíritu de la cordada. El atxabaltarra, que se inició en el Himalaya con su hermano Félix y luego se asoció al zarauztarra Jon Beloki, ha encontrado en el alavés Juan Vallejo y el navarro Mikel Zabalza los compañeros de viaje ideales. Con ambos ha compartido sus seis últimas expediciones. "El compañero de cordada lo es todo. Es el valor más preciado del alpinismo. Su trabajo y el tuyo son los que van a abrir camino. Tienes que entender sus gestos, sus palabras, compartir una misma visión", explica el alpinista, que dice "no estar hecho" para las escaladas en solitario. De hecho, se sintió hasta extraño cuando hace tres años encadenó las tres cumbres del Broad Peak, la última de ellas solo después de que Vallejo y Zabalza, agotados, renunciaran. "Ahora la gente va con el que puede y se ven circunstancias que te dan que pensar", comenta Iñurrategi, que reivindica y añora las cordadas de hace décadas. "Eran grupos cerrados. Escalar con alguien que no fuera de tu cordada era como ponerle los cuernos a tu novia. Hoy te atas con cualquier y, si luego toca rescatar a un amigo, intentamos que sean los sherpas los que se impliquen por nosotros", lamenta.

RESCATES Y OXÍGENO
Salvados por el móvil
Iñurrategi nunca ha recurrido al oxígeno artificial -considerado como una especie de dopaje entre la elite del himalayismo- pero respeta a quien lo usa. "No me parece mal siempre que bajen la botella. En el valle del Khumbu, en Nepal, se usan cantidad de sherpas para que los expedicionarios puedan tener una botella a 8.000 metros". Asunto distinto es que un buen puñado de esos alpinistas lleguen a la base de la montaña sin preparación alguna: "No puedo entender que exista gente que llegue al campo base del Everest y tenga que hacer un cursillo de iniciación para ponerse unos crampones por primera vez. Ahí se pierde la medida". De ahí a un rescate imposible solo hay un paso. "En el Himalaya se da el mismo debate sobre los rescates que en los Alpes o Pirineos. La gente se mete en dificultades sabiendo que luego pueden sacarles en helicóptero de una pared haciendo solo una llamada desde el móvil. Eso hace quince años era impensable. Pero de ahí a valorar qué es o no irresponsable, qué rescate hay que cobrar o no, es un terreno complicado y resbaladizo".

ALPINISMO EXPRÉS
De Steck a Jornet
Cada vez con más frecuencia, el alpinismo de primer nivel opta por ataques a cumbres rápidos y ligeros. El suizo Ueli Steck es uno de los abanderados de este nuevo alpinismo que requiere un poderío físico descomunaly una aclimatación fuera de lo común. Kilian Jornet, el mejor corredor de montaña del mundo, que se ha enfrascado en un proyecto que pasa por subir y bajar las montañas más emblemáticas del mundo en un tiempo récord, también se ha apuntado a la moda. "Hacer en el Himalaya lo que se hace en los Alpes no es nuevo", remarca Iñurrategi, que recuerda que los suizos Erhard Loretan (fallecido en 2011 en el Oberland Bernés) y Jean Troillet ya subieron y bajaron en 1986 el Everest por el corredor Hornbein en apenas 46 horas". "Kilian", prosigue, "está rompiendo moldes. Hace cosas increíbles, pero no sé si en el Everest será capaz de repetir lo que hizo en el Cervino (subió y bajo el gigante de los Alpes en dos horas y 52 minutos, cuando un alpinista tarda no menos de diez horas )".

CUMBRES "SIN CERTIFICADOS"
Cuando la duda asoma
La ascensión de Steck por la cara sur del Annapurna en apenas 26 horas sin aportar pruebas de que pisó la cumbre ha reabierto las dudas sobre algunas ascensiones. "No me parece tan difícil hacer una foto, o una descripción precisa de la cumbre", explica Iñurrategi. "Eso de llegar a la cumbre en solitario y decir que has perdido la cámara, te puede pasar una vez. Pero dos.. En 20 años nunca me ha pasado. Nunca he tenido un problema para tomar una foto en la cumbre. Eso va con la conciencia de cada uno", añade el alpinista, que hace un juego de palabras con la hazaña de Steck: "Me parece increíble".

PAJU PEAK
El próximo objetivo
A punto de finalizar el año, ya tiene en mente uno de sus objetivos de 2014: intentar de nuevo la escalada al Paju Peak, un precioso y desconocido pico de 6.600 metros en el Karakorum paquistaní, por una ruta inédita. Parte del material que Iñurrategi, Vallejo y Zabalza usaron el verano pasado quedó a resguardo en Skardú, por lo que atacarán otra vez la pared: "No estuvimos finos en el planteamiento. Teníamos que haber sido un pelín conservadores para poder hacer más de un intento. Fue irreversible y el riesgo que tiene lo desconocido. Ahora vamos con más posibilidades porque tenemos información de la montaña, su acceso y su medida".

LOS PARTES METEOROLÓGICOS

Ni el Goretex, ni los piolets, ni los buzos, ni los sacos de dormir de plumas, ni las tiendas de campaña. El mayor avance tecnológico de los últimos años en el himalayismo ha llegado de la mano de Internet... y el acceso a los partes meteorológicos. "Está permitiendo optimizar mucho el rendimiento, los intentos a cumbre. Cada vez hay menos intentos fallidos por las rutas normales porque los partes son más precisos y muy fiables", explica Iñurrategi sobre las conocidas "ventanas de buen tiempo" que permiten atacar una cumbre. El atxabaltarra cree, en cambio, que en el material se han registrado "pequeños cambios", más allá del hito que supuso la invención de la revolucionaria bota de plástico. "Pero no se ha inventado la prenda que sirva para abarcar las distintas condiciones que vas a encontrar en una expedición", insiste el alpinista con la autoridad que le concede ser un experto en tejidos, material y equipación gracias a la intensa colaboración que mantiene desde hace años con firmas como Ternua.


 

El influjo del Everest en otoño



El alpinista cree que el techo del mundo tiene aún alicientes
Recuerda que solo Messner, Loretan y Troillet han ascendido el Chomolungma en otoño y en estilo alpino


 
Alberto Iñurrategi lleva tres años largos sin embarcarse en una expedición a un ochomil, desde que en 2010 encadenó las tres cimas del Broad Peak. Todo alpinista que se precie es un mar de planes y de cimas a la vista, así que, aunque el guipuzcoano se expresa con prudencia y también sufre los rigores de la crisis en forma de patrocinios, no renuncia a volver a los colosos del Himalaya y el Karakorum. Incluido, el Everest, por supuesto. Pese a su masificación y su comercialización, el Chomolungma sigue teniendo sus atractivos, también para Iñurrategi, que en 1992 se convirtió en el alpinista más joven que coronaba su cumbre sin recurrir a botellas de oxígeno. "Sigo con ganas de ir a montañas altas y sigo enamorado del Everest. Todavía me tienta, pero hay un abanico de montañas tan alto que de vez en cuando es conveniente salir de las altas", comenta.
Puestos a elegir, recuerda que solo tres alpinistas han ascendido el techo del mundo en otoño por la ruta normal y en estilo alpino, es decir, sin porteadores, sin campos de altura y sin oxígeno: el gran Reinhold Messner en 1980 y Loretan y Troillet en 1986. Iñurrategi, que en 2009 ya intentó el ascenso por el corredor Hornbein, cree que es "un objetivo alpinístico de primer orden". "Todo el mundo considera que el Everest es una autopista, turismo de altura, una cuesta de vacas, pero eso será en primavera. Vete en otoño, sube al collado norte abriendo tú la huella, y luego me lo cuentas. Si mandas un ejército de sherpas a que te abran huella y te pongan cuerda fija, igual hasta te olvidas el piolet en el campo base. Pero no creo que el Everest haya caído tan bajo como se dice", afirma.
Entiende el influjo que ejerce la montaña más alta del planeta (acumula más de 6.000 ascensiones) en el alpinismo: "Es normal que vaya tanta gente. Pasa lo mismo con el Aneto, el Montblanc, el Aconcagua o el Mckinley. Atraen a mucha gente y también me atrajeron a mí. Con 22 años tenía una ilusión terrible por saber qué era superar los 8.000 metros. Lo que no puedo entender es que exista gente que llegue al campo base del Everest y tenga que hacer un cursillo de iniciación para ponerse unos crampones por primera vez e intentar el Everest. Y que encima puedan contar la experiencia vivida como si fuera lo más de lo más. Ahí se pierde la medida".
En cambio, no le seducen las ascensiones invernales, un campo en el que polacos y rusos se han convertido en especialistas. "Son ascensiones que no me dicen gran cosa. Empleas muchos recursos y mucha logística para una ascensión que alpinísticamente no aporta nada, es muy sufrida y usas cuerda fija. El invierno no está hecho para los europeos", asegura.
De lo que no cabe duda es de que Iñurrategi es aventurero de expediciones verticales u horizontales (hace dos años completó con Vallejo y Zabalza sendas travesías kilométricas en Groenlandia y la Antártida), pero poco amigo de adentrarse en desiertos o en mares desconocidos ("No me atraen"). Recién traspasada la barrera de los 45 años (el 3 de noviembre), asegura que "nunca se jubilará" de una afición que le "encanta", y que espera disfrutar con sus dos hijos: "Me gustaría ir al monte con ellos. Que disfruten del monte y se dejen de mayores aspiraciones".






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viernes, 20 de diciembre de 2013

Izagirre & Garitano

Les habrá sucedido en alguna ocasión. Conocen a alguien desde la distancia, porque le han visto en la televisión, le han escuchado en la radio o han leído todo lo que escribe, y resulta que cuando se encuentran con él frente a frente, el tipo es un vinagres de tomo y lomo, además de borde, antipático y con un ego que no le cabe en el pecho. Con lo majo que parecía en la pequeña pantalla, piensan. Y, viceversa, se topan con ese tipo seriote y seco, esa seta, y resulta que es dulce y encantador. Pongamos que hablamos de Juan Karlos Izagirre y Martin Garitano. De puertas afuera, a ojos de quien les observa desde la distancia, el alcalde de Donostia transmite la imagen de un hombre dicharachero, de trato afable, conciliador. Jatorrismo en estado puro. Hasta cuando se enfada en los plenos se parece a ese padre que riñe a su hijo porque ya no le queda más remedio. El actor Aitor Gabilondo parodia de manera magistral a Izagirre, de profesión médico, y natural y residente de un barrio, hoy pueblo, que nunca (el médico) en su vida hubiera imaginado que iba a gobernar una ciudad de 180.000 habitantes. Garitano, insisto, siempre de puertas hacia afuera, ofrece una imagen más adusta, más dura. Su voz rasgada no le ayuda. Tampoco algunas decisiones, acertadas quizás en el fondo, pero equivocadas en las formas. Garitano & Izagirre se diría que son el yin y el yang, dos caras de una misma moneda. Así que no se fíen de las apariencias, que a veces llaman a engaño.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Cartas vía 'dron'

¿Hace cuánto tiempo que no envía una carta manuscrita por correo postal? Descuente las postales que remitió a su suegra desde su lugar de vacaciones (si las tuvo) o las empalagosas felicitaciones de navidad (cada vez escasean más) de los próximos días, y le sobran dedos de las manos. Las misivas escritas de puño y letra están pasando a mejor vida. El correo electrónico y las nuevas formas de comunicación vía ordenador de sobremesa, portátil, tablet o teléfono móvil han acabado por enterrar los folios, los sobres y los sellos con la imagen del campechano. No recuerdo la última vez que escribí una carta a boli. Quizás fue en el siglo pasado. Moribundas las cartas, muere también el servicio postal, que no los buzones, casi siempre llenos de propaganda. Canadá ha dado el primer paso para eliminar la entrega de cartas a domicilio. Ante el continuo descenso de envíos, ha puesto en marcha un proyecto que culminará en 2019 y que pasa por suprimir el reparto de correo ordinario casa por casa. O sea, que los carteros no llamarán dos veces sino que pasarán a la historia o a otra ocupación. La correspondencia solo se recibirá en el correspondiente apartado de correos. Cómo no, la medida se llevará a cabo para ahorrar (el ahorro, siempre el ahorro). Curiosamente, el declive del correo postal coincide con el auge de la entrega de paquetes y documentación a través de empresas privadas de mensajería. Es más rápido, a veces hasta gratuito, y dentro de poco no hará falta siquiera que lo traiga un ser humano. Llegarán a la puerta de casa de la mano de un dron.

viernes, 6 de diciembre de 2013

El Día de la Marmota

desde tiempo inmemorial, cada 2 de febrero varias poblaciones de EEUU y Canadá celebran el Día de la Marmota. Para quienes no conozcan su liturgia, se trata de un sistema más tradicional que científico que consiste en que si ese día la marmota sale de su madriguera y no ve su sombra, significa que el invierno acabará pronto y, al contrario, si observa su figura proyectada por el sol, la estación durará seis semanas más. De todas las marmotas conocidas, la más famosa es Phil, en la pequeña localidad de Punxsutawney (Pensilvania, EEUU). El animal ya era una celebridad, pero lo fue aún más tras estrenarse la película Atrapado en el tiempo (1993), que protagoniza Bill Murray en el papel de periodista de televisión antipático y gruñón que es enviado a cubrir el acto y una y otra vez revive el Día de la Marmota. Todos los días son iguales para el actor. Si no ha visto el filme, ya está tardando en hacerlo. El caso es que, como a Murray, a nosotros también nos persigue el Día de la Marmota. Se dice que no hay dos días iguales y, sin embargo, somos rutinarios hasta más no poder (e incluyo a los medios de comunicación). Nos levantamos, desayunamos lo mismo incluso en el mismo sitio y la misma silla, cogemos el mismo autobús a la misma hora, comemos en el mismo sitio, volvemos a casa a la misma hora, vemos siempre lo mismo en la tele y nos vamos a dormir a idéntica hora que el día anterior. Así que, por una vez, quede para comer con esa excompañera de trabajo a la que no ve desde hace un año, llame al amigo que vive en el quinto pino o suba al Txindoki, que siempre es recomendable para olvidar la rutina.

viernes, 29 de noviembre de 2013

El 'cagómetro'

a estas alturas de la película, ya sabrán que la educación pública de Navarra, y más en concreto la que se imparte en el modelo D, es un nido de etarras, filoterroristas, batasunos, aberchales radicales y alimañas de todo pelaje y de la peor calaña. Sabrán también que los presos (pederastas incluidos) que durante las últimas semanas han abandonado la cárcel después de que el Tribunal de Estrasburgo anulara la doctrina Parot, solo han tenido un fin durante los veintitantos años que han pasado entre rejas: ser profesores. Más en concreto, ser profesores para impartir clases en la educación pública de Navarra, y más en concreto, en el modelo D. Así que, una vez en la calle, están esperando como agua de mayo a que la Administración convoque unas oposiciones para impartir el nor nori nork, que ya se sabe que la letra con sangre entra. Si no fuera porque hablamos de educación (pilar básico de una sociedad), el asunto daría para echar unas risas en la barra del bar y tirar de ironía. Pero, bromas aparte, detrás del benemérito "informe reservado" se adivina el pavor que tiene el partido (con mayúsculas) a perder el poder que ostenta desde hace más de 20 años. De aquí a mayo de 2015, la Navarra derechona, foral y española de toda la vida va a sacar a pasear la artillería pesada. Si hay que tirar de la Benemérita, se tira; si hay que ir todos los días a la tele party digital, pues se va. El cagómetro ya está en marcha. Viene los malos malísimos con su euskera y su nacionalismo, y eso no puede ser. Como si la alternancia en el poder no fuera saludable en una democracia.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Caballo grande

el último número de la revista Argia recoge una amplia e interesante entrevista del bertsolari Sustrai Colina al músico Joseba Irazoki. En un momento de la entrevista -los no euskaldunes pueden leer la traducción al castellano que Mikel Iturria ha realizado en el blog de Javier Ortiz (www.javierortiz.net/voz/iturri)-, cuestionado sobre si la música en directo tiene futuro, Irazoki responde de forma contundente. "El BBK Live y demás (festivales) suelen estar llenos de gente, pero los conciertos en los bares están desiertos". La acertada comparación se puede llevar a otros terrenos sociales, culturales y económicos. El Kursaal, el Victoria Eugenia y varias salas de Donostia se llenan durante el Zinemaldia, pero el resto del año el cine dice vivir en una crisis permanente. Recuerda Joseba que el Jazzaldia es un éxito de público, pero habitualmente sobra espacio en los recitales que programa el bar Altxerri. Anoeta recibe a entre 20.000 y 25.000 espectadores por partido, pero ya ni recordamos la última vez que fuimos a ver al equipo del pueblo a Berazubi o a Azkoagain. Las carreras pedestres viven un boom espectacular y, sin embargo, las pruebas populares de las fiestas de los barrios languidecen y algunas no llegan al medio centenar de participantes. Apreciamos el trato cercano y afable de nuestro tendero, pero acudimos en masa a los centros comerciales. Seguramente lo uno no está reñido con lo otro, pero el pez grande hace tiempo que se ha comido al chico. Dicen que lo pequeño es hermoso, pero nos guiamos por aquello de caballo grande, ande o no ande.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Pagar por mear

Ganas tengo de ir a la estación de Atocha, en Madrid, para echar un meo. Acaban de estrenar unos aseos de cagarse. Como en este texto no se pueden incluir imágenes que ilustren lo que comento, mejor lean la reseña que publica la web Decoesfera, dedicada a la decoración y el interiorismo: "Lavabos bonitos y divertidos, ambientados con música, con espacios para familias y una tienda con artículos de tocador (...). Puertas sin huecos ni por abajo ni por arriba garantizan la privacidad y tienen las paredes recubiertas de sorprendentes fotografías a modo de tramantojos (...). Inodoros blancos, con cisternas empotradas y pulsador de acero inoxidable. Dispensador de papel (mal rollo si no hubiera ídem, digo yo), un pequeño contenedor y una discreta escobilla limpiadora, también en acero inoxidable, anclada a la pared). Ya digo que dan ganas de ir corriendo a Madrid, echar un pis y volver. La empresa holandesa que promueve y gestiona los retretes debe ser muy cachonda porque el otro día, en la inauguración, invitó al mismísimo embajador en España del Reino de los Países Bajos, Cornelius van Rij, no se sabe si para que los probara. Estos aseos neoliberales (antes eran públicos y gratuitos, y ahora son privados y de pago) nos confirman lo que todos nos temíamos: que al final pagaremos hasta por mear. En este caso, cada uso (ya sea de aguas mayores o de menores) sale por 60 céntimos e incluye bonos descuento en compras en la tienda. Un negocio que te cagas, como lo define con acierto la web Yorokobu.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Uno de cada 100.000

Aseguraba ayer en esta sección el doctor Ricardo Jiménez, asesor médico de la Federación Atlética Guipuzcoana, que la muerte de Arantza Ezquerro entra dentro de "lo estadísticamente esperado". Desgraciadamente, los números lo atestiguan. Varios estudios indican que uno de cada 100.000 participantes en una maratón (una prueba aún más exigente que la Behobia) fallece por muerte súbita.
Desde 1999, la carrera más popular de nuestro entorno contabiliza más de 112.000 corredores inscritos. Tres participantes (Asier Torrente en 2002, César Elorduy en 2010 y la ya citada Arantza Ezquerro el pasado domingo) han perdido la vida desde que esta clásica pedestre se recuperó felizmente en 1979. El hecho de que solo hayan transcurrido tres ediciones entre las dos últimas muertes podría llevar a pensar en algún tipo de negligencia, en que algo se está haciendo mal. Y, sin embargo, sucede lo contrario. Está demostrado que una mayoría de los participantes (no todos) llegan a la cita mejor preparados físicamente que hace diez, 15 o 20 años, y también es palpable sobre el terreno que la organización ha mejorado notablemente los servicios de asistencia médica.
A veces, la mayor de las prevenciones no puede evitar una fatalidad. Muertes como la de Arantza Ezquerro nos ponen sobre aviso acerca de la conveniencia de realizar una prueba de esfuerzo, que quizás no nos garantiza que sea infalible al 100% pero que está demostrado que reduce los riesgos de sufrir cualquier dolencia. Un chequeo médico es una medida preventiva más que recomendable y, desde luego, más importante que escoger el modelo de zapatillas que queremos utilizar.
En ejercicios de fuerte intensidad, que nos llevan prácticamente al agotamiento, exprimimos nuestro cuerpo. Lo sometemos a una exigencia máxima, más si cabe en una prueba como la Behobia, caracterizada por una enfermedad llamada marquitis. No importa si has llegado o si has disfrutado, importa el tiempo que has invertido en cubrir los 20 kilómetros. Es tal la competitividad, que hay quien no levanta la cabeza ni para saludar a la familia. Y, la verdad, lo mismo da llegar a la meta en una hora y 15 minutos que en dos horas y tres minutos. El caso es acabar la carrera con buenas sensaciones y cumplir el sano placer de disfrutar corriendo. Una máxima aplicable a la Behobia y a cualquier prueba por modesta que sea.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Son las endorfinas

Durante las últimas semanas, cada vez que se ha asomado a la ventana ha visto pasar a alguien corriendo. No huye de nada ni de nadie. No se preocupe. Está entrenando. Y son las endorfinas. Aseguran los expertos en medicina deportiva que cuando corremos se activa una función de las endorfinas que estimulan nuestra sensación de placer. O sea, que aunque vayamos apretando los dientes y con cara de sufrimiento perruno, en realidad la estamos gozando. Que segregamos una sustancia que provoca que el bienestar invada nuestro organismo. Es más. Según afirmaba recientemente el periodista Gabriel Asenjo, correr incrementa los niveles de serotonina (vinculada con el estado de bienestar), de dopamina (relacionada con la estabilidad ecomocional y de motivación), y de melatonina (aporta más energía y capacidad de trabajo). Si conocen a algún aficionado a correr, sabrán también que alguna de sus mejores ideas se le han ocurrido durante uno de sus entrenamientos, por aquello de que se despeja la mente y se activa la creatividad. Y sabrán también que un corredor que se entrena frecuentemente, cuando está parado por una lesión es insoportable. Correr es un deporte barato (zapatillas al margen), autónomo (no se necesita compañía ni formar equipo), más o menos entretenido y basta con practicarlo durante media hora para sentir unos efectos placenteros, relajantes. Razones de sobra para explicar por qué este próximo domingo más de 28.000 personas unirán corriendo Behobia y Donostia.

jueves, 7 de noviembre de 2013

La txapela de Marc

Marc Roig, segundo el año pasado, aspira a lograr su primer triunfo en su cuarta participación en 'la Behobia'


 Marc Roig guarda en casa una txapela, pero es de prestado. No se la calaron en ningún podio ni la ganó después de vencer en alguna de las numerosísimas carreras que se organizan en Euskal Herria. La txapela es de Dina Bilbao, una de las pioneras del triatlón, que acostumbraba a participar en la Behobia-San Sebastián y que desapareció en 1997 tras una tormenta que se desató en el Caribe cuando realizaba una travesía a bordo de un catamarán junto a Iñigo Ross.
Durante una visita a su amigo donostiarra Ander Izagirre, Marc recibió la txapela de manos del tolosarra Josu Iztueta y se propuso devolverla cuando consiguiera una en propiedad. Y en esas anda. Se ha propuesto calarse la txapela de la Behobia en su cuarta participación. Fue tercero en su debut en 2009, décimo en 2010 y segundo el año pasado con un tiempo de una hora, tres minutos y un segundo, su mejor marca en los 20 kilómetros que van desde el barrio irundarra al Boulevard de Donostia. "Saldré a ganar. Noviembre me coge empezando la temporada y los atletas que tienen objetivos para diciembre y enero estarán más en forma, pero estoy para pelear por el podio y, si me dejan una puerta abierta, iré a por la victoria", confiesa el corredor de Sant Pol de Mar, en el Maresme barcelonés.
Roig se encuentra preparando la temporada invernal de cross, que prolongará con un diezmil en pista y culminará con un maratón, seguramente el de Estocolmo del 31 de mayo. Durante los cuatro últimos años ha enfocado su preparación hacia el maratón de Barcelona (en marzo), pero esta vez ha cambiado de plan con el fin de buscar un registro cercano a las dos horas y quince minutos (su mejor marca es de 2:18 hace dos años en Barcelona).
El corredor catalán debutó en la Behobia casi por casualidad. Hace unos años acudió como invitado a la media maratón de Goteborg, la célebre GöteborgsVarvet, la más popular de Europa con 59.000 corredores y más de 200.000 espectadores, y coincidió en el hotel con los organizadores de prueba guipuzcoana, que suelen acudir a la carrera sueca para tomar ideas.
Entre una caña y otra, los responsables del Fortuna le invitaron a participar en la Behobia... y la carrera le enganchó. "Nunca había conocido una prueba tan bien organizada y con tanto público", afirma Roig, la avanzadilla del pelotón de más de 4.500 catalanes que correrán el domingo. Descontando los más de 8.000 guipuzcoanos, no hay comunidad que atraiga más populares. En pocos años la presencia de catalanes se ha multiplicado fruto del atractivo que supone disputar la carrera y disfrutar de un fin de semana en Gipuzkoa. Roig es un buen ejemplo. Viajará junto a su mujer y su hija de dos meses, y en Donostia se unirán sus padres y su hermana, que reside en Pamplona. "Es un fin de semana perfecto. Hay carreras todos los fines de semana y es difícil que te acompañen siempre, pero si dices que vas a San Sebastián, no ponen ningún reparo. Vienen encantados".

Los principales rivales
Pedro Nimo y Chema Martínez
Roig tendrá en Pedro Nimo y Chema Martínez a dos de sus principales rivales. El madrileño, cuatro veces ganador de la Behobia, llega tras disputar el domingo pasado el maratón de Nueva York, el último como profesional, en el que acabó en el puesto 31 tras sufrir como un condenado (2 horas y 28 minutos). "Chema es una incógnita. No sabes cómo va a recuperar. Después de un maratón como el del domingo, la destrucción muscular es menor. No has rendido, pero no te has quemado", explica el corredor barcelonés, que también teme a Nimo. "Debuta. Está muy bien, según está diciendo en las redes sociales".
Roig es ya un habitual de la carrera, aunque no se ha prodigado en las pruebas del calendario vasco. Más asiduo al cross que al asfalto, ganó en 2003 la primera edición del Trofeo Mamo Wolde, reservado a los junior en el Cross de Elgoibar, ha participado también varias veces en el cross de Lasarte y disputó en una ocasión la media maratón Azkoitia-Azpeitia. Pero nunca se ha calado una txapela. La de la Behobia le espera.


Del Interrail a la dote de Kenia

Roig está casado con una keniana y al menos un mes al año entrena junto a atletas del país africano

¡Hace unos años, recién acabada la carrera de Fisioterapia, Marc Roig se encontró ante una disyuntiva: resultaba complicado encontrar un empleo en su especialidad y más aún combinarlo con su intenso plan de entrenamientos. Así que tiró por la calle de en medio y se embarcó en una aventura que le cambió la vida. Se desplazó a Eldoret (Kenia) para trabajar como voluntario con niños que viven en la calle de la mano de la ONG Ex Street Children. Era la primera vez que viajaba a África. Era febrero de 2009. A aquella estancia de un mes le siguieron visitas más frecuentes tras entablar amistad con Mercy, la jefa de los voluntarios, que no tenía vínculos con el atletismo ("No todas las kenianas son atletas, como no todos los españoles son toreros", dice entre risas). Mercy es hoy su mujer y la madre de su hija, Paula Jepkogei, nacida el pasado 12 de septiembre. Roig aprovecha sus viajes a Eldoret, la cuna del atletismo de Kenia que ha alumbrado decenas de medallistas mundiales, para realizar entrenamientos junto a atletas de altísimo nivel. "Pero voy bastante a mi bola porque hay que ser prudente. Si corres al nivel de los kenianos, a la semana estás en la cama hecho polvo", afirma el atleta de Asics, que en diciembre próximo volverá a Eldoret para entrenarse durante un mes. Visitará también a su familia africana, que mantiene intactas tradiciones como la del ritual que precedió a la boda de Marc y Mercy en la catedral de Eldoret. Liturgias como recibir una vaca como regalo por parte de los padres de ella durante la pedida de mano previa al enlace. Una llamativa dote que formaba parte de los presentes que se intercambiaron ambas familias y que incluía también la plantación de varios árboles.
Y es que Marc, hijo de la exatleta catalana María Tió, es dado a la aventura, casi siempre ligada al atletismo. Hace unos años compró un billete de Interrail, que permite a los jóvenes de hasta 22 años viajar en tren durante un mes por toda Europa en segunda clase Y sin límite de desplazamientos. A diferencia de muchos jóvenes fueron de tren en tren y de fiesta en fiesta, Roig se dedicó a participar en carreras. Durante 30 días visitó trece países y disputó nueve carreras hasta tal punto que el viaje le resultó rentable porque ganó un buen puñado de euros con los premios en metálico. Ganó alguna carrera, hizo varios podios y en el peor de los casos acabó undécimo. Se las ingenió para enlazar destinos con ciudades que acogieran carreras ("Fue una ardua labor de investigación en Internet", recuerda), pero acabó culminando una singular travesía ferroatlética.


El personaje

· Edad. 29 años
· Lugar de nacimiento. Sant Pol de Mar (Barcelona).
· Familia. Casado con Mercy. Es padre de una niña de dos meses.
· Profesión. Trabaja como fisioterapeuta en una clínica de rehabilitación. Es profesor-colaborador de la Universidad de San Jorge en Zaragoza y colabora como articulista en la web www.running.es
· Su blog. carrerasdelmundo.blogspot.com.es
· Carrera profesional. Campeón de España promesa de 10.000 (2005 y 2006), quinto absoluto de maratón (2008), séptimo de Europa promesa de 10.000 (2005), subcampeón de España sub'23 de duatlón (2007) y cuarto del mundo sub'23 de duatlón (2007). Ganador del Trofeo Mamo Wolde del cross de Elgoibar (2003).
· 3.000 m.l. 8.21 (2003).
· 5.000 m.l. 14.09 (2010).
· 10.000 m.l. 29.21 (2007).
· Media maratón. 1h04m57s. (2010)
· Maratón. 2h18m08s (2011).
· 2009. 1h04m16s (tercero).
· 2011. 1h05m36s (décimo).
· 2012. 1h03m01s. (segundo).

viernes, 1 de noviembre de 2013

Cromagnon

Hace una semana mantuve una amable conversación telefónica (sí, se puede hablar con educación aunque viendo algunas tertulias televisivas no lo parezca) con una lectora de este periódico que se quejaba de un titular, a su juicio, poco afortunado y con connotaciones machistas que habíamos publicado días atrás. La conversación derivó en un breve debate acerca del papel que debe desempeñar el hombre para que la igualdad de género sea efectiva, la responsabilidad de los periodistas a la hora de transmitir valores vinculados con la igualdad, etcétera. No sé si es políticamente correcto, pero a uno le chirrían los oídos cuando desde instituciones públicas y colectivos de mujeres se generaliza al abordar la labor de los hombres en la conciliación laboral y familiar. Solo hace falta darse una vuelta por el mundo real para comprobar que en los últimos años se ha avanzado sobre todo en dos aspectos: la corresponsabilidad en el cuidado y la atención de los hijos, y la conciliación de trabajo y familia. A veces parece como si no se hubiera progresado en los últimos 20, 30 o 40 años. Parece que los hombres llegamos a casa, nos sentamos en el sofá a ver la tele y, mientras nos fumamos un puro, esperamos a que nuestras mujeres bañen a los niños, planchen una montaña de ropa y preparen la cena. Cierto es que hay materias y actitudes por superar, algunas de ellas gravísimas y dramáticas como la violencia machista, pero el común de los varones no es el hombre de Cromagnon.

viernes, 25 de octubre de 2013

Kramer con Jabugo

el otro día mi madre fue al cine. ¿Y qué?, dirán ustedes. Pues que no pisaba una sala desde Kramer contra Kramer, allá por el Pleistoceno. Ama, no han pasado 30 años, han pasado 34. "Ya te acordarás. Vosotros ibais a Atocha y nosotras al festival de cine", me dijo antes de lanzarse a la aventura de volver a ver una película en una pantalla grande. Claro que me acuerdo. Imborrable el autógrafo que nos firmó Chanquete a las puertas del María Cristina. El caso es que antes de que diera el paso de regresar a las salas, como buen hijo le previne: "Ama, esto no es el cine Bidasoa ni el Avenida. Ahora ponen el volumen a tope y las salas son pequeñitas", le dije. "Tú tranquilo que estoy sorda como una tapia del oído derecho". Miento un poquito si digo que hace 30 años que no acudía al cine, porque hace no muchos años asistió a una de las galas del Zinemaldia en el Kursaal, que no es propiamente un cine. Dice que Pedro Piqueras (¿no sería Pedro Almodóvar, ama?) entregó un premio y que pusieron una peli de Anthony Hopkins en inglés con subtítulos. El caso es que el otro día se fue a ver Las brujas de Zugarramurdi por aquello de que se había rodado cerca de casa y había participado de extra alguna que otra vecina. Y he aquí su reseña de la película. "Con Zugarramurdi se han pasado 40 pueblos, Juanma. No se la aconsejo a nadie. Aquellos ruidos que parecía que te caían las brujas. Tu hermana decía lo mismo, mala, muy mala, pero tu cuñado no paraba de reír. Vaya película. Lo mejor de la tarde fue el jamón de Jabugo que merendamos". Ama, la próxima vez que no sea dentro de 30 años y que sea una romántica.

viernes, 18 de octubre de 2013

¿Se nos cae el país?

Primero fue Caja Navarra, luego Corrugados Azpeitia, más tarde el equipo ciclista Euskaltel-Euskadi, después Ibermática y ahora Fagor Electrodomésticos. Por no hablar de Kutxabank, hasta hace nada la joya de la corona, y ahora enfrascada en un rosario de recortes que afectan, sobre todo, a su obra social, a la vertiente más cercana al ciudadano, a ese pequeño torneo de pelota que ha dejado de patrocinar o a esa sala de exposiciones que pone en venta. La crisis se está mostrando con toda su crudeza y no distingue entre grandes, pequeños y medianos, ni entre sectores productivos. Hoy cae una publicación como la revista Euskal Herria (hace unos días se anunció su desaparición), mañana un mastondonte como Fagor y pasado mañana el comercio de la esquina. ¿Se nos está desmoronando el país a trocitos? No lo creo, aunque tampoco me alineo con la corriente optimista que asegura que esta profundísima recesión que ya va para cinco largos años, ha tocado fondo y ya solo queda ver la luz al final del túnel. Con la crisis, llegan las dudas. ¿Tenemos buenos gestores? ¿Es normal que nos gastemos un pastón en un megatren de alta velocidad y estemos discutiendo durante 20 años para que Donostia tenga una estación de autobuses decente? ¿Eran imprescindibles tantas carreteras si luego no podemos pagarlas? ¿Eran necesarios tantos polígonos industriales si no vemos más que carteles de Se vende? ¿Sabemos gestionar en la bonanza pero no en la escasez? Dudas, somos un mar de dudas ante un futuro incierto.

viernes, 11 de octubre de 2013

'Errimaia'


qUIENES no podemos acudir con la frecuencia que quisiéramos a disfrutar de la alta montaña, nos tenemos que conformar, sin desprecio alguno, con esas excursiones mañaneras en las que, mientras andas, hablas y hablas hasta resolver los problemas del mundo mundial. Caminata, pintxo, vinito... y si de paso caen unos hongos, pues más contentos que unas castañuelas. Como no visitamos los Pirineos, y no digo ya los Alpes, más que de ciento en viento, webs, blogs, reportajes de televisión y revistas de montaña son nuestra mejor vía de escape para matar el gusanillo. Pese a que, como toda la prensa en general, las revistas de montaña también se encuentran en declive, no de calidad sino de lectores y capital, hay en nuestro entorno honrosas excepciones de publicaciones elaboradas de manera casi artesanal y altruista. Por citar tres, Gure artean, Pyrenaica y Errimaia cumplen esta función social desde hace muchísimos años. Esta última, que acaba de cumplir su 50º aniversario y se edita cada seis meses por el Club Vasco de Camping de Donostia, refleja como pocas la querencia del montañismo vasco por viajar a los lugares más recónditos del planeta. En cada número no falta un reportaje sobre una expedición protagonizada por socios del club. De Mongolia a Noruega pasando por Mozambique y Nepal, los viajes se suceden con profusión de textos y fotos que invitan a coger el primer avión. Seguro que los buenos contadores de historias de Errimaia recrearán en el próximo número el viaje truncado de Joxi, Iñaki, Andoni y Bernard. Sería un pequeño y bonito homenaje póstumo.

viernes, 4 de octubre de 2013

Yolanda

no es precisamente santo de mi devoción, pero el pasado miércoles, en las páginas de El Mundo, Víctor de la Serna resumía con acierto en qué consiste este bendito oficio del periodismo: "Periodismo es buscar información -cuanto más oculta, y cuanto más ocultada por los poderosos, más valiosa-, verificarla, analizarla, resumirla, redactarla y publicarla bajo cualquier forma, impresa o audiovisual". El autor realizaba esta definición ante la avalancha de charlatanes de feria y pseudoperiodistas que pueblan los medios de comunicación, sobre todo los talk shows. Buscar, verificar, analizar, redactar y publicar era el trabajo de Yolanda Montero, una periodista metódica, recta y seria cuando había que ser recta y seria, bromista cuando había que ser bromista, y cariñosa cuando tocaba ser cariñosa. En una profesión como ésta, en la que pasas más tiempo con tus compañeros de trabajo que con tu propia familia, creas lazos que duran toda la vida aunque te pases años sin ver a excolegas de redacción. Yolanda era peleona y directa. No se andaba con eufemismos. Nada de escribir que alguien "muere tras una larga enfermedad". Alguien muere de cáncer, del jodido cáncer, con sus seis letras. Era "extraordinariamente imperfecta", como bien la describió su compañero Álex en la despedida que se le tributó el jueves en el Aquarium. Una despedida preciosa y sencilla, en la que a todos se nos hizo un nudo en la garganta. Allí donde estés, correremos esa carrera que teníamos pendiente. Sin mallas. Para lucir piernas.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Amargo Donut

de chavales había pocos placeres culinarios más sabrosos en la merienda que comer un Tigretón, una Pantera Rosa, un Bony o un Donut. Siempre estaba el socorrido bocadillo de chorizo Pamplona o de mantequilla con azúcar, pero donde esté un Tigretón, que se quite todo. Sé de una persona (mujer para más señas) capaz de estar media hora enterita comiendo un Tigretón. Te lo podías zampar en dos bocados, pero ella disfrutaba comiéndolo a cachitos, para envidia insana del amigo de al lado que se lo había engullido en medio minuto. Los cuatro productos siguen hoy en las estanterías de los supermercados, pero uno de ellos, el Donut, se muere. Lo explicaba el domingo La Vanguardia. Las campañas a favor de una alimentación saludable que destierra la bollería y las grasas industriales, y la decisión de envasar el Donut, que siempre se había servido fresco y en el día, han acabado por llevar a Panrico casi a la bancarrota. Eso y la pésima gestión del fondo americano de capital riesgo que hace ocho años compró la empresa a la familia Costafreda por la friolera de 900 millones. De los 18 millones de beneficios de 2003 ha pasado a sufrir unas pérdidas de 229 millones. El Donut ha desaparecido de la barra de los bares y de los desayunos y, como es habitual en estos casos, el pato lo van a pagar los 4.000 trabajadores de Panrico. El fondo americano acaba de presentar un plan para eliminar casi 2.000 empleos y una reducción del sueldo a los trabajadores de entre el 35% y 45%. No hay Donut que endulce tanta amargura.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Euskaltel Euskadi

a mediados del año pasado, Euskaltel Euskadi anunció su continuidad en la elite durante los próximos cuatro años (el actual y otros tres) con un nuevo proyecto, una nueva sociedad limitada (Basque Cycling Pro Team), un mayor presupuesto, un nuevo manager y una nueva filosofía. Año y medio después, desaparece. No hay dinero, ni privado ni público, que sostenga uno de los equipos más ilusionantes en la historia, no ya del ciclismo vasco, sino del propio deporte vasco. Miles de aficionados consideran que Euskaltel Euskadi (habrá que acostumbrarse a hablar en pasado) es la única selección que representa oficialmente a este país en el deporte de elite. Curiosamente, se da en un deporte como el ciclismo, en el que se idolatra al individuo, en el que éramos o somos de Loroño, Merckx, Anquetil, Coppi, Hinault, Marino, Periko, Indurain, Beloki, Pantani o Voigt, pero en el que, salvo excepciones, no se es seguidor de una escuadra. Euskaltel ha roto ese y otros moldes y se ha convertido durante los últimos 20 años en uno de los mejores escaparates publicitarios de Euskadi. La desaparición solo se explica por la crisis y la falta de patrocinadores, dicen quienes se mueven en las entretelas del pelotón. Nada que oponer, salvo un pequeño detalle: ¿Cómo es posible que, ya en plena crisis, se anunciara un proyecto a cuatro años vista, a razón de nueve millones de euros de presupuesto por temporada, y solo se haya cubierto una? Quizás es que hay un capítulo en este serial que nos hemos perdido o que no nos lo han contado.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Campeones morales

Afirmaba hace unos días Jordi Évole en un artículo en El Periódico, que la cuenta atrás que TVE colocó en una esquina de la pantalla en los días previos a la elección de la sede de los JJOO de 2020 finalizaba el sábado a las 22.30 horas. O sea, que se daba por descontado que Madrid superaría la primera votación a eso de las 21.00 horas. El pequeño detalle no es más que una muesca más del típico desprecio al rival del que históricamente han hecho gala no pocos medios de comunicación españoles, con la prensa deportiva a la cabeza. ¿Estambul? ¿Tokio? ¿Moros? ¿Japos? La olímpica falta de respeto al adversario es tan común como la prepotencia que exhiben a menudo. No hay más que seguir la trayectoria del Real Madrid en su afán por conseguir la décima Copa de Europa y leer y escuchar a comentaristas convertidos en hooligans para encontrar un paralelismo con lo ocurrido con la candidatura de Madrid. Somos los mejores y no hay dios que nos tosa. Ocurría también con la selección de fútbol hasta que ganó la Eurocopa, encontró un estilo de juego y se asoció a la mejor generación de peloteros de su historia. Habitualmente (ahora también ha ocurrido con Madrid 2020) se recurre al enemigo exterior para explicar las derrotas, ya sea el árbitro, la FIFA, la Pérfida Albión o el Tassotti de turno. Ocurre en el fútbol, pero también en deportes como la Fórmula Uno, hasta el punto de que esta temporada se diría que el Ferrari de Fernando Alonso es un Seat 600 cualquiera. Así que, de derrota en derrota, Madrid 2020 ha engrosado el amplio palmarés de campeones morales.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Manías

El ser humano es un animal de costumbres. Somos capaces de levantarnos todos los días por el mismo lado de la cama, desayunar el mismo número de galletas, tomar el cortado en la misma mesa del bar de la esquina, leer siempre el periódico de atrás hacia adelante, pagar en la misma cabina de peaje, aparcar en el mismo lugar (si es que está libre) y desplazarnos hasta la puerta de acceso al trabajo por idéntico camino que el día anterior. Todos ejercemos alguna vez de Jack Nicholson en Mejor... imposible. Quien osa sentarse en el trozo de banco del vestuario en el que todos los días te cambias de ropa recibirá una de esas miradas que matan. Tenemos incluso nuestras prendas fetiche (la camiseta de Toshack o la gabardina de Irureta son dos buenos ejemplos), nuestros lugares de paso prohibidos (nunca camines por debajo de un andamio) o manías como aquella de un exjugador de la Real que nunca volvía a las instalaciones de Zubieta nada más abandonarlas, ni aunque se le hubiera olvidado el neceser. Estamos rodeados de manías por todos lados, pero he aquí un caso único: Txomin. Sanmarcialero de pro, cada 30 de junio se levanta a las tres de la mañana para acudir a la Diana de Villarrobledo que la Banda de Música de Irun interpreta a las seis. Por aquello de dejarlo todo atado y por si acaso se tuerce la cosa y entran las prisas, la víspera, el día de San Pedro, antes de acostarse cumple un ritual: deja el café con leche ya preparado en el microondas, coloca la pasta de dientes en el cepillo y reserva cuatro pliegues de papel higiénico junto a la taza del váter. Genio y figura.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

KERS

amigo conductor, te pongas como te pongas, si circulo por la variante de Donostia a 80 km/h y estoy adelantando a otro vehículo, no puedes ir a más velocidad, no me puedes ni debes adelantar. No pegues tu morro a mi culo. No me hagas aspavientos, ni ráfagas con las luces, ni sueltes exabruptos. Te pongas como te pongas, el límite está en 80 km/h. Dos conclusiones no demostradas científicamente he sacado desde que estalló la crisis y desde que entró en vigor el carné por puntos. Con la recesión, ha aumentado el número de multas que nos ponen las autoridades. Que levante la mano el que no haya recibido una sanción en los últimos cinco años. Y desde que se estrenó el sistema de puntos, ya no se pisa tanto el acelerador. Podemos combinar ambas apreciaciones y nos darían el mismo resultado. Pese a todo, sigue habiendo buenos puñados de conductores que circulan según sus propias reglas. El cagaprisas es particularmente pesado. Se trata de aquel automovilista que, cuando el semáforo está en rojo y él se encuentra en la tercera fila de la parrilla de salida, tiene la velocidad de reacción de un atleta de 100 metros lisos. Una milésima de segundo después de que el semáforo se ponga en verde, él ya ha hecho sonar el claxon. Luego está el conductor safety car. Este es aquel que llega a los tramos de radar en plan Fittipaldi, reduce la velocidad y, cuando ya está lejos del alcance de la máquina, mete el KERS, cual Fernando Alonso. Que hasta aquí quería llegar yo para poner la negrita y que me leyeran en Alonsotel, ese nuevo equipo ciclista que nacerá en 2014.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Afición o devoción

Para un aficionado al remo y a la Real solo hay un domingo de septiembre que supera al de ayer: el segundo domingo de septiembre, salvo que, como este año, la segunda jornada de la Bandera de La Concha coincida con una jornada de descanso en la Liga. Si uno es, además, hincha txuri-urdin y seguidor de la Ama Guadalupekoa, está que lo peta. Y ya no digo nada si cumple la trilogía de ser de la Real, de la trainera de Hondarribia y desfila en el Alarde. El próximo domingo, como si lo anunciaran los mayas, se cae el mundo. Nunca en la historia se ha dado la coincidencia de que la Ama Guadalupekoa gane el trapo más prestigioso de la temporada en el día grande de las fiestas de la localidad. No es que pueda arder Troya si los de Mikel Orbañanos ganan la bandera, es que mismamente la ciudad se va a bañar en cava. Para un hondarribiarra, si todo sale redondo, seguramente ese domingo es el colmo de la felicidad. Después de tamaña concatenación de acontecimientos, ya puede morir tranquilo. No digamos para el presidente del club, Joxemi Elduaien, que, a no ser que tenga el don de la ubicuidad, no podrá estar en los dos sitios a la vez. A la misma hora que la Ama Guadalupekoa se jugará La Concha, Elduaien, capitán de la compañía Beti Gazte (no confundir con el club del mismo nombre de Lesaka), tiene cita en la ermita de Guadalupe para renovar el anual voto a la virgen del mismo nombre. Se encuentra entre la afición y la devoción. Por si acaso, no diremos cuál es el club de fútbol de sus amores.

viernes, 30 de agosto de 2013

Auzolan


Ahora que tanto priman el individualismo y la ostentación, reconforta saber que ahí fuera hay ciudadanos que aportan su mano de obra por amor al arte. Gentes llevadas por el altruismo que dedican parte de su tiempo libre al beneficio público sin recibir otra recompensa que el reconocimiento de sus vecinos. Desconozco cómo se denomina esta labor en otras latitudes; aquí lo llamamos auzolan y sigue tan vigente como antaño. Desde tiempo inmemorial se han construido o reformado frontones, sociedades, iglesias y todos aquellos lugares comunes que compartimos unos y otros. Mañana se reestrena el puente San Miguel, que salva el río Bidasoa entre Bera y el barrio de Alkaiaga de Lesaka. Un variopinto grupo de vecinos de Bera (la mayoría de ellos ya jubilados) inició en abril de 2012 las tareas de remodelación de este emblemático enclave de Bortziriak. Electricistas, médicos, arquitectos, montadores de muebles, bancarias, camioneros y profesores, entre otros, unieron sus manos y su esfuerzo para adecentar el puente, escenario hace ahora 200 años de una cruenta batalla entre las tropas francesas e inglesas en los estertores de la Guerra de la Independencia. Durante 16 meses, cada lunes y jueves se han reunido para limpiar la maleza, reponer las piedras, cambiar el suelo o instalar una iluminación hasta ahora inexistente. Mañana y pasado recuerdan con un programa cargado de actos el Bicentenario de aquella batalla y, sobre todo, las penurias que sufrió la población de Bor-tziriak. No está de más agradecérselo.

jueves, 29 de agosto de 2013

La cámara de vídeo

hace trece años, hacia el mes de abril, llevé a reparar a un servicio técnico oficial una cámara de vídeo de una famosísima multinacional de la electrónica. Era un taller pequeñito en una calle rebuscada a la que tenía que desplazarme en coche. El dueño del local examinó el aparato y dijo la frase mágica: "Se le ha roto una pieza. Pediré una de reciclaje y te la cambiamos. La próxima semana la tendrás lista". Todavía estoy esperando, amigo. No recuerdo las veces que volví a ir al taller para preguntar por mi cámara, pero no serían menos de diez, a las que hay que sumar las incontables llamadas de teléfono que hice para preguntar por el estado de salud de mi máquina. La respuesta era siempre la misma: "El chaval la está mirando. Cuando llegue la pieza de reciclaje, la arreglamos. La próxima semana estará lista". Y así durante semanas y semanas. No exagero. Nunca supe más de ella. Me acuerdo de aquella cámara de vídeo cada vez que abro el cajón en el que le está esperando la funda en la que dormía. Al final no supe si la pieza de reciclaje nunca llegó al pequeño taller, si despidieron al chaval y no pudo meterle mano a la máquina (aunque por aquel entonces, hablamos de 2001, no había crisis) o si el aparato acabó en la estantería de los objetos que no tienen arreglo. El caso es que me quedé descompuesto y sin cámara. Hace un mes llevé a reparar un reloj de una conocidísima marca deportiva a la tienda en la que lo compré. No sé nada de él, pero digo yo que será que estamos en agosto, cuando todo se paraliza. Debe de ser cosa de la obsolescencia programada.

viernes, 23 de agosto de 2013

Admito desde ya las críticas de quienes consideran que al monte hay que ir a disfrutar, sin prisas, andando, y con el bocata y la bota de vino en la mochila. Así ha sido desde tiempo inmemorial y así, con matices, sigue siéndolo entre la legión de aficionados que cada fin de semana patean por las alturas. Sucede que el mundo del montañismo también ha evolucionado y en paralelo han surgido nuevas formas de ir al monte. Kilian Jornet, el Messi de esta especialidad, logró el miércoles una marca estratosférica: subir y bajar el Cervino, de 4.478 metros, desde la localidad italiana de Cervinia, en 2 horas, 52 minutos y 2 segundos (el anterior récord de Bruno Brunod, en 1995, era de 3:14). El Cervino (Matterhorn en alemán) es ese monte que todos hemos dibujado de niños, una mole de piedra con forma de pirámide que aquí comparamos con el Txindoki. Para calibrar la gesta de Jornet, basta reseñar que la ascensión más ¿cómoda? al Cervino supone un esfuerzo como mínimo de cinco horas y atravesar varios pasos exigentes, muchas veces en compañía de guías locales. Otro dato reseñable, que tomo prestado de un comentario de Jorge Nagore, ilustra la descomunal gesta: Jornet salvó un desnivel de 2.472 metros (Cervinia está a 2.400 metros de altitud) en los 112 minutos que empleó en ascender el Cervino, es decir, 1.286 metros por hora y 21 metros por minuto. Y un último dato definitivo: a solo unas horas de que se disputara la Supercopa entre el Atlético y el Barça, el Telenotícies de TV3 informó de la noticia antes que del partido. Con eso queda todo dicho.

viernes, 16 de agosto de 2013

'Cuerpos embarazosos'

Es lo que tiene estar ocioso y tumbarse en el sofá para ver la tele. Te pones a hacer zapping y descubres que, desde que las cadenas se multiplicaron como los panes y los peces cuando la TDT se hizo carne, hay una sobredosis de programas made in USA sobre asuntos que jamás hubieras imaginado. Confieso que no he visto ninguno entero, sino que he picoteado por aquí y por allá, matando la curiosidad. Hablo de espacios como Cuerpos embarazosos (da mucho repelús y aguantas como mucho un minuto), Megatraslados (un inverosímil programa en el que se hace una mudanza por tierra, mar y aire de un palacio de justicia, por ejemplo), su hermano menor Mudanzas imposibles (en el que se trasladan casas enteras de un sitio a otro en camiones), Cazadores de serpientes (sobran las explicaciones), 1.000 maneras de morir (que es lo que su propio nombre indica), Buscadores de fantasmas (aquí también sobran las explicaciones), El jefe (el dueño de una gran empresa se hace pasar por empleado durante varios días sin que lo sepan sus trabajadores), Embargos a lo bestia (un grupo de brutotes se dedica a recuperar bienes embargados), Los restaurantes más frikis del mundo (que se sepa, todavía no hay ninguno guipuzcoano) y una variada relación de espacios que tienen como protagonistas a camioneros que circulan con transportes más bien voluminosos por lugares a cada cual más inhóspito. Hay más (tampoco los he visto todos), y dicen quienes saben de esto que la mayoría no son sino docu realities, vamos, que hay mucho cartón-piedra. Lo que aún no he encontrado es un programa que me explique por qué veo este tipo de programas.

viernes, 9 de agosto de 2013

Rebajar (más) los sueldos

Un cachondo el tal Olli Rehn. Desde su poltrona de la Comisión Europea aconseja al Gobierno español que patronal y sindicatos lleguen a un acuerdo para bajar los salarios un 10% en los dos próximos años. El comisario de Asuntos Económicos y Monetarios de la UE sabrá (y si no, se lo recordamos) que por estos pagos desde hace ya varios años no se negocia en los convenios qué porcentaje se suben los sueldos sino cuánto se rebajan. Al calor de la crisis, las empresas han dado mordiscos al poder adquisitivo de sus asalariados. Primero fueron unos bocaditos, más tarde fueron unas dentelladas y al final acabaron por suprimir las mal llamadas pagas extras, que no son sino una parte sustancial del sueldo acordado y firmado entre un patrón y un currela. Ahora nos vienen el FMI y la CE a recomendar una nueva bajada salarial para que las empresas puedan crear empleo y se incentive el consumo. Sí, he escrito bien. Creen que si se recortan los salarios se incentivará el consumo. Parece de cajón de madera pensar lo contrario, pero vete tú a rebatirle los argumentos al FMI, esa institución que tres años después de la bancarrota de Grecia asegura que subestimó los efectos negativos de las políticas de austeridad que recetó para el país heleno. El FMI, esa institución que no predijo que llegaba una crisis del carajo pero que sigue dando lecciones sin rubor sobre cómo salir de este agujero negro. Hay que tener mucha jeta y un sueldo base de 20.000 euros al mes (sin incluir los complementos) como el de Rehn para reclamar que se baje el sueldo la plebe que todavía tiene un privilegio que se llama puesto de trabajo.

domingo, 4 de agosto de 2013

Banquillo

Creo que ya he contado alguna vez en este txoko que, de chaval, chupé banquillo en un montón de campos de fútbol guipuzcoanos. Si no me falla la memoria, durante una larga temporada en Primera Regional, senté mis posaderas en 37 de las 38 jornadas. Casi siempre éramos los mismos cuatro en el banquillo. Erauste, que era el portero suplente, Iñaki, que con los años se hizo fijo en el lateral derecho, Pacheco, alias Blokhin, que era el que destacaba, y un servidor. 37 de 38, que se dice pronto. Como el equipo andaba como un tiro y tenía opciones de ascender, casi siempre jugaba el mismo once. El entrenador tuvo el detalle de alinearnos en el equipo titular en la última jornada con todo ya resuelto. Eran esos años en los que ya eres consciente de que nunca vas a cumplir tu sueño de jugar en la Real. El banquillo casi siempre es una sensación frustrante, salvo que seas Michel Loinaz, salgas media hora y metas dos txitxarros por la escuadra. Juegas diez minutos como un pollo sin cabeza, viéndolas venir. Haciendo un paralelismo, es parecido a cuando regresas al trabajo después de dos o tres semanas de vacaciones. Has estado ocioso a más no poder, cambiando de costumbres y, si eres de los que trabaja pegado a la pantalla de un ordenador, a la vuelta te encuentras 1.500 mensajes sin responder en la bandeja del correo y tareas que dejaste antes de disfrutar de las vacaciones. Andas, aquí también, como un pollo sin cabeza, tratando de ponerte al día. Que les sea leve a los que llegan de descansar en julio. Ya falta menos.

martes, 30 de julio de 2013

Tertulianos

Hay médicos y médicos, camioneros y camioneros, peluqueras y peluqueras, actores y actores, políticos y políticos, pintores y pintores, dependientas y dependientas, camareros y camareros, enfermeras y enfermeras, taxistas y taxistas, carniceros y carniceros, barrenderos y barrenderos, fontaneros y fontaneros, policías y policías, jardineros y jardineros, profesores y profesores... y luego están los tertulianos. Hay tertulianos (muchos de ellos periodistas, todo hay que decirlo) que dan vergüenza ajena. Hay un método infalible para calibrar si un tertuliano es bueno y domina la materia en cuestión, o si es un indocumentado que no sabe de lo que habla: cuando se refiere a un asunto que tú controlas, si dice una barbaridad sin ton ni son, pertenece a este segundo grupo. Como en todo, no conviene generalizar. Hay excelentes tertulianos que ofrecen razonamientos y explicaciones argumentadas, al margen de que estés o no de acuerdo con sus postulados. Pero desgraciadamente (sobre todo en la tele), abundan los tertulianos bocachanclas que compiten por ver quién la dice más grande y a grito pelado, sin dejar que su interlocutor acabe la frase. Y, por si faltara algo, son expertos en la materia, sea cual sea. Estos últimos días daba grima escuchar a algunos tertulianos hablar de sistemas de seguridad en los trenes y alta velocidad ferroviaria. Y daba pena cómo le atizaban al maquinista, que ya de por sí bastante condena tiene solo de pensar que han muerto 79 de los pasajeros que llevaba en su tren.

viernes, 26 de julio de 2013

Conciencia tranquila

Cada vez que alguien (normalmente un político de alta alcurnia o un juez de los de Champions League) enlaza en una misma frase los términos separación de poderes, independencia judicial, imparcialidad y respeto judicial, me entra un ataque de risa floja. Hace tiempo que la Justicia que se imparte en las altas instancias del Estado es sorda y ciega y responde a intereses particulares, pero es que las tres resoluciones del Tribunal Supremo que se han dictado en la última semana sobre el caso CAN, los tejemanejes de Jaume Matas en Baleares y el campeonísimo José Blanco en Galicia han colmado el vaso de la incredulidad. No es ya que la clase dirigente vea rebajadas sus penas o, simplemente, no sea imputada en causas que son de cajón. Es que, además, se pavonean y sacan pecho. Ahí tienen a Barcina, Sanz, Maya y Miranda que, una vez hecho público el auto del Supremo, desfilaron uno por uno para decir que son más limpios que la patena. Si actuaron con la honradez de la que ahora alardean, ¿por qué devolvieron el dinero que se embolsaron en aquellas interminables reuniones en los órganos de la CAN que ellos mismos crearon? ¿Es honrado cobrar miles de euros (hasta 89.000 llegó a recibir Sanz) por encadenar reuniones en las que eran meros oyentes y ni siquiera se levantaban actas? ¿Duermen con la conciencia tranquila? A ojos del Supremo, que resuelve en un auto de seis páginas una instrucción que duró cuatro meses y ocupó 2.000 folios, han quedado absueltos; a ojos de la opinión pública, hace tiempo que se dictó sentencia.

jueves, 25 de julio de 2013

Fumadores

excursión montañera, mañanera y dominical de tres horitas sin grandes desniveles y en buena compañía. Alcanzado el objetivo, alguien saca una bota de vino y le pega un buen trago. Pegarle un trago a una bota de vino está bien visto. Hay quien diría que es casi hasta saludable. Eeeerrrra!! En el mismo lugar, una pareja, chico y chica, que también han realizado la travesía, se apartan 150 metros del grupo, sacan sendos paquetes de tabaco del bolsillo y se fuman un pitillo. Está mal visto. No es saludable. El respetable no les abuchea, pero casi. Desde la aprobación de la ley antitabaco, los fumadores se han convertido en los apestados del siglo XXI. Molestan hasta en el monte. Nunca he entendido qué placer encuentran quienes llegan, pongamos, a la cima del Txindoki y, después de dar cuenta del bocata de tortilla de patatas, se fuman un cigarrito. Pero sobre gustos y paladares no hay nada escrito. Y quien dice monte, dice playa. La ministra francesa de Sanidad, Marisol Touraine, ha planteado que se prohíba fumar en las playas y parques del Hexágono. Propone a los ayuntamientos de los municipios costeros que habiliten espacios "libres de humo". O sea, lo de nudistas y textiles, pero con el tabaco de por medio. El planteamiento de la ministra socialista que, por cierto, es hija del célebre sociólogo Alain Touraine, es extrapolable a las piscinas. Es probable que Marisol Touraine fuera fumadora. No hay peor enemigo para un fumador que un exfumador. Está científicamente comprobado.

martes, 23 de julio de 2013

Turistas (y II)

No hay que ser un fino observador de la realidad para darse cuenta de que cada vez llegan más turistas extranjeros a Donostia. No haría falta recurrir a las últimas estadísticas, aunque, todo sea dicho, el Instituto Vasco de Estadística, Eustat, confirmó ayer con números lo que cualquier hijo de vecino puede comprobar si se da una vuelta por el centro de la capital. A los franceses de la Gironde y Las Landas (matrículas de coche 33 y 40, respectivamente, para más señas), que venían, vienen y seguirán viniendo a Donostia, se han sumado una legión de británicos, alemanes, belgas, holandeses, italianos... y japoneses. Bueno, los italianos siempre vienen, más en agosto que en julio, porque les va la marcha en sus dos acepciones (en los ya olvidados incidentes de la Semana Grande, siempre habían algún detenido de nacionalidad italiana). Digo yo que algo tendrá que ver la crisis en este incremento del turismo que procede allende los Pirineos. Porque no creo que hayan llegado atraídos por el sol y el calor, aunque en los últimos quince días esta ciudad se parezca más a Alicante que al veranito propiamente vasco: un día de sol y dos de lluvia. Llevamos un año sin término medio. O llueve, o hace sol. Se echa ya de menos esa incertidumbre de no saber cómo va a ser la semana. El caso es que hay más visitantes extranjeros que, como apunta un compañero, vienen con la pasta que no pueden gastar los estatales, atrapados hasta el cuello por una crisis que sabemos cuándo empezó pero no cuándo acabará, si es que acaba. De momento, que siga luciendo el sol, que es gratis.

viernes, 19 de julio de 2013

Turistas (I)

Con frecuencia, quienes dirigen el sector turístico en Gipuzkoa aseguran que el principal cliente, y al que deben enfocarse las campañas y promociones, responde al perfil de una persona con un alto nivel adquisitivo, que pernocta dos o, a lo sumo, tres noches, y que viene a estas tierras para disfrutar del paisaje, la tranquilidad y la gastronomía. Ayer mismo, la consejera de Desarrollo Económico y Competitividad, Arantza Tapia, insistía en una entrevista en Radio Euskadi acerca de que el objetivo no debe ser el "turismo de masas" sino captar a visitantes que, por ejemplo, conocen Donostia porque acuden a un congreso y quieren repetir visita en su tiempo de ocio, esta vez acompañados por la familia. "Son personas que hacen una actividad comercial y gastronómica de alta calidad", dijo Tapia. No es ninguna leyenda urbana que los restaurantes de alto copete de Gipuzkoa reciben a clientes que llegan en su avión privado desde Chicago o Londres expresamente para degustar sus delicias. Pero, curiosamente, la percepción que se tiene cuando uno se acerca al paseo de La Concha es que la ciudad está repleta de turistas de nivel adquisitivo medio. Vamos, que abundan los visitantes que tiran del pintxo, el menú del día, el bocata que traen de casa (la crisis aprieta) y el botellín de agua del supermercado, en un destino que no destaca precisamente por lo módico de sus precios. Y qué decir de los tan denostados mochileros (todos hemos sido mochileros alguna vez en nuestra vida), fuente también de ingresos para una ciudad y un territorio que hacen bandera de su hospitalidad. Que hay sitio para todos, vaya.

lunes, 15 de julio de 2013

Encierros

nunca he corrido un encierro. ¿Usted tampoco? Vale, pero usted no tiene sangre navarra que le corre por las venas ni una tropa de parientes, vía paterna, con ADN de la Ribera. "Tranquilo, no eres el único", me dice el tío Marcelino, "somos más bien una familia un poco cagueta". Unos toretes cuando sueltan las vacas de Macua en fiestas, pero poco dados a ponernos delante de las astas de los Torrestrella. El primo Alfredo probó alguna vez en la plaza del Ayuntamiento, pero el resto -ellas incluidas- somos más de ver los toros desde la barrera, las gradas o la televisión. Servidor, lo más cerca que ha visto unos pitones fue hace ya unos cuantos años saliendo de un bar de una de las bocacalles de la Estafeta. Había amanecido y por allí pasaron al trote morlacos y cabestros que, huelga decir, son mansos pero impresionan más. Los encierros, como cualquier otro deporte de alto riesgo, son para verlos desde el sofá. Y, desgraciadamente, en los últimos años el espectáculo no es nada edificante. Se está perdiendo el respeto al encierro. La masificación era y es un problema, sí, pero lo es más la cantidad de patas que entorpecen la carrera y ponen en peligro su vida y la de los demás. Cada año aumenta el número de corredores que desconocen el abc del encierro: respeto al animal, respeto a las normas (que las hay) e incluso respeto a la tradición (vestirse de pamplonica y, ya puestos, con un periódico en la mano). Nunca como este año se ha visto a tantos corredores con una cámara en la mano o en la cabeza. No es precisamente correr con cabeza.

viernes, 12 de julio de 2013

La caja de puros

En una antigua línea de autobuses, no recuerdo si en la que partía de Iruñea o la que salía desde Donostia, cuando no existían las máquinas actuales, muchas veces se cobraba el billete en el propio vehículo, ya fuera parado o en marcha. El cobrador, provisto de una caja de puros que colgaba de su cuello con una cuerda, hacía equilibrios entre curvas y frenazos para que el personal apoquinara el tique. Le dabas la pasta y te devolvía los cambios y el correspondiente billete, que guardaba en la caja de puros. Se cobraba en pesetas, aunque había un chófer que lo hacía en duros, que es como si ahora hablamos a las nuevas generaciones en pesetas. No les suena. Es como si a nosotros nos hablaran de los reales. Las cajas de puros son como los periódicos. Una vez usados, sirven para todo. Mayormente se utilizan para guardar billetes de lotería, un dinerillo para darnos un capricho o el Bonoloto semanal. Don Mariano, aficionado a fumar habanos en la intimidad, no recibía sobres de Bárcenas sino cajas de puros de Álvaro Lapuerta (iba a escribir Lapiedra, en qué estaré pensando), el extesorero del PP. Las cajas de puros llegaban al Ministerio que dirigía don Mariano vacías de vegueros y repletas de dinero contante y sonante. Un mes caía una cajita con cuatro millones de pesetas; otro mes, otra de Montecristos con dos millones. Así hasta 42.000 euros en un año. A cualquiera de nosotros nos caería un buen puro si recibiéramos pagos ilegales. Pero dudo que empuren a don Mariano. Si me apuran, como mucho le llamarán a declarar.

lunes, 8 de julio de 2013

Jalabert

cuando Laurent Jalabert ganó la etapa de los Lagos de Covadonga en la Vuelta de 1994, pusimos cara de asombro, le cubrimos de elogios y comprobamos con sorpresa que un esprinter podía vencer en una cima mítica. Un excelente llegador y mejor corredor de clásicas y vueltas de una semana se convirtió más tarde en ganador de la propia Vuelta en 1995 e incluso en campeón del mundo de contrarreloj en 1997 en Donostia, a escasos metros del lugar en el que escribo esta líneas, en la avenida de Tolosa. Jalabert, el ciclista con mote de risa (Jaja), despertaba más simpatías fuera de Francia que en su patria hasta que en sus dos últimos Tour logró el maillot de la montaña y se despidió de manera triunfal. Jalabert se retiró en 2002 y ahora, once años después, hemos conocido que unos controles realizados en 2004 detectaron EPO en la orina (previamente congelada) del ciclista galo en el Tour de 1998. Otro ídolo caído en una lista que amenaza con ampliarse cuando el próximo 24 de julio una comisión de investigación del Senado francés publique la relación de positivos de aquel Tour conocido por el escándalo del Festina. Con el riesgo de que los hechos contradigan mis palabras, me atrevo a decir que los casos de dopaje han provocado un borrón y cuenta nueva. Cada vez hay menos tramposos, aunque seguirán surgiendo casos, y en cierta manera el ciclismo se ha humanizado. Vuelve a haber pajarones (ayer mismo, con Richie Porte) y no vemos con perplejidad a un Don Nadie que gana, logra un buen contrato y luego desaparece.