viernes, 2 de abril de 2010

Turismo de basura

Conocíamos el turismo de playa, el de monte, el de cruceros, el sexual, el de fin de semana, el de lugares con encanto, el de balneario, el de nieve y hasta el espacial, y ¡toma ya!, de repente descubrimos el turismo de basura, que no es lo mismo que la basura de turismo. Para los no iniciados, diremos que el turismo de basura de momento se practica en Usurbil y localidades cercanas, y consiste en pasar olímpicamente del sistema puerta a puerta de recogida de residuos sólidos urbanos, que es la fórmula políticamente correcta de denominar a lo que toda la vida hemos llamado "tirar la basura". Los practicantes del turismo de basura (no hay estadísticas) se caracterizan por depositar los desperdicios en municipios ajenos al suyo (normalmente próximos) y evitan ejercitar el puerta a puerta. Sirva todo este preámbulo para confesar que, aunque no resido ni en Usurbil ni en ningún pueblo próximo, hace tiempo que practico el turismo de basura. De forma esporádica e involuntaria, pero lo confieso y me flagelo (son fechas apropiadas). Algunos días salgo de casa, meto la basura en el coche porque el contenedor está de camino al trabajo y, despistado de mí, olvido depositar la bolsa en su lugar correspondiente. A la media hora, justo cuando llego a Donostia, la peste me recuerda que he olvidado tirar la dichosa bolsa, así que la pobre cae en el primer contenedor que encuentro. Hay días peores en los que el olor no avisa enseguida sino cuando coges el coche después de la jornada laboral. "Incívico" y "responsabilízate de tu mierda" es lo que me ha espetado por aquí una colega donostiarra. Razón tiene.

No hay comentarios:

Publicar un comentario