viernes, 10 de septiembre de 2010

Transición

Aseguraba el otro día un columnista que septiembre es un mes de transición. Discrepo, compañero. Será que el colega periodista escribía desde el Gran Bilbao, y allí lo tienen todo tan encarrilado que se toman estos 30 días a modo de inventario. Por estos lares septiembre es un mes frenético. Y no lo digo sólo porque los infantes vuelvan a clase. Septiembre ofrece un menú que es como para pillarse unas vacaciones sin salir de nuestro eje norte-sur-este-oeste, o lo que es lo mismo, Donostia-Arrasate-Irun-Eibar. El domingo pasado disfrutamos con el aperitivo de la primera jornada de regatas en La Concha y durante esta semana tenemos el entremés del Alarde de Hondarribia, la Euskal Jaia de Ordizia, las Euskal Jaiak de Zarautz y Donostia, y para acabar, la segunda y, se supone, apoteósica segunda jornada de traineras en la bahía. Por el camino se nos ha caído el partido de Anoeta entre el Biarritz Olympique y el Stade Toulousain, actual campeón de Europa de rugby. Pero a la vuelta de la esquina tenemos otro de esos fines de semana de atracón. El viernes 17 arranca el Zinemaldia, horas después llega el Madrid de Xabi Alonso a Anoeta y ese mismo fin de semana se espera a Julia Roberts. El sábado 25 terminará la pasarela de estrellas y cinéfilos y al día siguiente llega a Anoeta (epicentro de todo), U2. Para acabar la traca, el día 28 Donostia conocerá si pasa el corte en la carrera a esa meta del olimpismo cultural que llaman capital europea de 2016. Y dicen que septiembre era un mes de transición.

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