viernes, 26 de abril de 2013

Voluntarios

la Donostia-Hondarribia por la senda Talaia, la subida y bajada a Loatzo, en Villabona, la Gipuzkoa Klasika para ciclistas junior, la Marcha Nórdica por las tres playas de Donostia, la clásica cicloturista de Egia-Memorial Eugenio Olaciregui, la carrera mixta de Oñati, la carrera de montaña de Trintxerpe-San Pedro, el Premio Deba para cadetes... Toda la relación de competiciones descritas tienen en común que se celebran este próximo fin de semana, que no destaca por nada en particular. Cada fin de semana, el calendario de actividades deportivas en Gipuzkoa es amplio y variado. Pero ninguna de estas pruebas se podría celebrar sin la impagable labor de los voluntarios. En estos tiempos en los que vamos conociendo cómo algunos (unos pocos) hacían del lucro personal su carrera, los voluntarios son un ejemplo de generosidad, de compromiso, de cómo se puede trabajar y colaborar por amor al arte, en este caso al deporte. Los voluntarios realizan una labor que no se recompensa con dinero (a lo sumo les cae el bocata para el almuerzo) pero que tiene el aplauso de quienes organizan y compiten. Con el clásico peto, lo mismo preparan un avituallamiento y sirven un hamaiketako, que controlan el tráfico, hacen de moto de enlace, vigilan cruces o informan a través de un walki talkie. A veces ni siquiera es necesario que el organizador de turno llame al voluntario para conocer si cuenta con él. El voluntario colabora de forma desinteresada, por el puro placer de ayudar a un amigo, a un familiar o a una causa con la que se siente identificado. No está de más agradecérselo con palabras.

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