viernes, 20 de junio de 2014

El show debe continuar

Prueben a estrechar la mano a 2.500 personas, una por una, puestas en fila india, durante dos largas horas y comprobarán que eso de ser rey tiene que ser durillo. De sufrir una tendinitis, oiga. Venga a sacar la mano, y venga fotos, y venga reverencias, y venga medias conversaciones, y venga felicitaciones... Durillo, durillo. Como una boda, pero multiplicado por mil. De toda la pompa que envolvió los fastos de la familia Disneyland, lo del besamanos debe de ser la madre de todas las recepciones. Uno tras otro desfilando delante de El Preparado y la doña. Tremendo. DesdeTiana y El Sapo no veía cosa igual. Estamos acostumbrados a que la familia real española reciba lisonjas por doquier, pero lo de ayer ya es inenarrable. Digo yo que ahora vendrá una gira, como las estrellas del pop, y cuando escampe volverán a sus quehaceres habituales. O sea, las recepciones oficiales, la inauguración de exposiciones, las visitas a niños enfermos en hospitales y la presidencia de desfiles militares. Algún encargo empresarial con los amigos jefes también caerá, pero de eso ni usted ni yo sabremos ni . Secretos de Estado le llaman. Lo importante es que el show no decaiga. El show debe continuar. Pues eso, que la Leti iba toda guapa de blanco roto en verano crepé. Toma ya.

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