viernes, 3 de abril de 2015

Multas a la finlandesa

en Finlandia no se andan con chiquitas con las multas de tráfico. A un tal Reima Kuisla, un empresario con unos copiosos ingresos en su cuenta corriente, le acaban de atizar con una sanción de 54.000 euros por superar en 23 km/h el límite de velocidad. Este buen hombre conducía a 103 km/h en un tramo en el que estaba prohibido superar los 80 km/h. Nada que no le suceda al común de los mortales. La desproporción entre la infracción y el importe de la multa resulta llamativa, si no fuera porque en Finlandia las sanciones se imponen en función de la renta del conductor que incumple el código de circulación. Tanto ganas, tanto pagas por saltarte la ley. El modelo, que cuenta con la aceptación de la mayoría de la población, no ha sido puesto en práctica anteayer. Al contrario. Data de 1921 y se aplica también en Suecia y Noruega, lo que da idea de las traineras de ventaja que nos llevan los países nórdicos, referentes indispensables en las políticas sociales. Difícil extrapolar el sistema finlandés a estas tierras, donde por comprar un vehículo nuevo te hacen la misma rebaja ya ganes 20.000 euros que 100.000. Lo más proporcional que se ha visto en los últimos tiempos es la decisión del Ayuntamiento de Irun de cobrar las sanciones de OTA en función del tiempo de aparcamiento que se haya excedido.

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