viernes, 3 de julio de 2015

Normas no escritas

Ninguna norma escrita establece que un cargo público del PP no pueda casarse haciendo uso de la ley del matrimonio homosexual o que un alcalde o concejal de Bildu no pueda asistir a una procesión religiosa. Y, sin embargo, cuestiones como las mencionadas o similares se tratan a diario como dogmas de fe. Nos resulta incongruente que Javier Maroto se beneficie en el terreno personal de la ley que tanto ha criticado y recurrido su partido, o que Joseba Asiron acuda a una ceremonia religiosa que tradicionalmente la izquierda abertzale evita, no ya en Iruñea sino también en un buen número de fiestas patronales. Y, sin embargo, tanto uno como otro tienen razones de peso para pensar que actúan de la manera correcta. Maroto porque hace públicamente bandera de una reivindicación que choca con el ideario monolítico del PP, y Asiron porque hace bien en separar la ceremonia civil (el paseíllo de autoridades, dantzaris y gaiteros) de la religiosa. Lo personal no está reñido con lo institucional. Debería entenderse con naturalidad que un político se salte las normas no escritas, pero habitualmente sucede lo contrario. Se imponen los extremos. Así que el día que no sea noticia la boda de un alcalde gay del PP o la asistencia de un alcalde de Bildu a una procesión, algo habremos ganado.

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