jueves, 14 de abril de 2016

'Caradurismo'

confieso aquí y ahora que hace 15 o 20 años (la memoria me falla) me nombraron vicepresidente de una sociedad recreativo-cultural-deportiva y me enteré leyendo la prensa local. Como Felipe González, que se enteró de la existencia de los GAL leyendo el periódico. Qué cosas. Había dado mi consentimiento a un par de amigos que iban a asistir a la asamblea para entrar en la nueva ejecutiva y al cabo de los días vi mi nombre y apellido impresos en los papeles, con cargo de relevancia incluido. Ospa, si soy vicepresidente, me dije para mis adentros. Qué cosas. No sé, puede que forme parte de alguna sociedad o compañía mercantil, una limited o una investment, y no me haya enterado. Miren al ministro Soria, o a Bertín. Sus nombres y sus firmas figuran en los destapados papeles de Panamá, pero entonan el yo no he sido en un ejercicio de amnesia colectiva que roza el caradurismo. Lo del ministro canta mucho. Su nombre (y su firma manuscrita) estuvieron estampados durante seis años como secretario de la compañía británica UK Lines Limited (me encantan los nombres de las compañías offshore), pero el hombre no lo sabía. Vaya por dios. Hasta tres versiones ha ofrecido ya. De dejar el cargo y tal hablamos otro día.

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