viernes, 10 de junio de 2016

Masificado Everest

Después de dos años virgen, sin que nadie pisara su cima, el Everest ha vuelto por donde solía o, lo que es lo mismo, ha sido tomado por las expediciones comerciales. Una cordada de nueve sherpas coronó el 11 de mayo el techo del mundo y puso fin a largos meses sin ascensiones, bruscamente interrumpidas, primero por una avalancha que en 2014 arrasó el campo base y provocó 16 muertos, y luego, en 2015, por el terremoto que devastó Nepal. Una vez abierta la veda, la vía clásica del Everest por su vertiente sur ha sido un rosario por el que han desfilado decenas de montañeros siguiendo la ruta previamente equipada por los sherpas. Se calcula que unos 400 alpinistas han hollado el Everest, aunque solo cinco lo han conseguido sin recurrir a las botellas de oxígeno. Y sabido es que la diferencia entre subir un ochomil con o sin oxígeno es como cruzar el Canal de La Mancha nadando a pelo o con aletas. Abierto el melón, la vanidad y la banalidad han vuelto a sentirse en las faldas de la cumbre más famosa del planeta. No basta con subir al Everest, debes ser el primero de tu categoría. Así que si ya teníamos al primer astronauta en pisar la cumbre o al primero que descendió en esquís, ahora ya tenemos al primer amputado de guerra, un exmarine, que holla el Everest. Que pase el siguiente.

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