viernes, 15 de febrero de 2019

Dinero por la cara

Probablemente le ha pasado alguna vez. A mí, unas cuantas. Acude al cajero para sacar dinero pero se olvida de lo principal: recoger la pasta que ha escupido la máquina. Es lo que tiene estar pensando en otras cosas o andar con prisa porque el coche está aparcado en segunda fila. A veces el propio cajero se traga el dinero y los empleados de la entidad bancaria te lo devuelven. Otras veces el dinero se queda ahí, colgando, a la espera de que pase cualquiera y se lo lleve de regalo. Las tarjetas con contactless se han convertido en una suerte de auxilio, una salvación para personas despistadas como un servidor. Segundo arriba, segundo abajo, en un cajero de última generación dotado de contactless tardas menos de diez segundos en realizar un reintegro, que es como llaman los bancarios a sacar dinero. Y, además, si te olvidas los billetes, la máquina te alerta con un fino pitido. Mano de santo. El no va más de los cajeros llega ahora con una entidad financiera que permite sacar dinero con un simple reconocimiento facial. Te plantas ante la terminal, que identifica tu jeta porque previamente has dado de alta tu imagen en este sistema, y sacas dinero sin necesidad de teclear el PIN. Lo que se dice tener dinero por la cara. Solo falta que luego te acuerdes de recogerlo.

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